Cincuenta años de tradición
La fiesta de la ‘vaca loca’, una madrugada diferente
Cientos de personas de todo el país llegan a esta comunidad cada noche del 2 de noviembre y la madrugada del 3, para participar de la fiesta.
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| HISTORIA. Los iniciadores de la tradición querían evitar que los habitantes abandonaran el pueblo el día de los difuntos. 1113346 |
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Ney Abdiel Castillo
SANTIAGO, Veraguas.
nacionales@prensa.com
Las llamas iluminaron la oscura noche de noviembre en La Colorada de Santiago, el sonido del tamborito, las alegres tonadas y la multitud reafirmaron que la fiesta de la “vaca loca” es una tradición que se mantiene en este pintoresco poblado.
Cientos de personas de todo el país llegan a esta comunidad cada noche del 2 de noviembre y madrugada del 3, para vivir esta actividad que suma más de 50 años de historia.
Hamilton Mojica, organizador, explicó que con esto se busca mantener una tradición que lleva 50 años, y que las nuevas generaciones la conozcan y la continúen.
Indicó que se trata de una fiesta que le gusta a mucha gente, por ello cada año se trasladan hasta La Colorada para participar de las ya tradicionales “vacas locas”.
Manifestó que es muy especial cómo se le brinda el reconocimiento a este poblado con la visita de cientos de personas.
Jean Reyes, nieto de uno de los organizadores de la fiesta, comentó que espera que se mantenga la tradición comenzada por uno de sus abuelos.
El folclorista Olmedo Carrasquilla aseguró que este tipo de expresiones marcan un punto de mucha importancia en los poblados, porque les da identidad.
Dijo que independientemente de las tradiciones y actividades culturales de una provincia o distrito, cuando una comunidad tiene facetas de este tipo se identifica con propiedad.
Sostuvo que con los años esta festividad ha ocupado un sitial de mucho interés en el país, a tal punto que las personas viajan especialmente para asistir a esta actividad.
De acuerdo con la historia, las personas en La Colorada acostumbraban salir de cacería el 2 de noviembre, día de los difuntos, por lo que en una ocasión se ideó un plan para asustarlos y que no lo hicieran más.
Se armó un torito guapo y se le prendieron los cachos para asustarlos, de allí nació esta tradición, años después se hizo una fiesta.
“Es una madrugada diferente (…) después de pasar el día de los difuntos en medio de tranquilidad y los hogares, salimos a celebrar y reanimarnos”, mencionó Claudia Lara, visitante de la ciudad capital. Afirmó que esta es una fiesta diferente y sobre todo por la atención que brindan los pobladores a todos los visitantes.
Carmen Díaz, otra visitante de Chiriquí, planteó que la fiesta le gusta mucho, pero que lo único que le incomoda es las llamas que podrían quemarla, por lo que ve la fiesta, pero un poco lejos. Mencionó que lleva varios años visitando este poblado para esta fiesta y que continuará así, porque es muy bonita.
Los tamboritos y el conjunto típico “El 4x4”, original de La Colorada, amenizan la festividad, incluso hasta el amanecer. La festividad culminó este año sin contratiempos ni incidentes.
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