ALERTA. BEBER ESTIMULANTES PRODUCE INSOMNIO, AFECTA LA CONCENTRACIÓN Y ENGORDA A LOS MENORES.
Bebidas energéticas, peligro para niños
En Argentina se obligó a las empresas que producían bebidas energéticas bajar el contenido de cafeína.
| LA PRENSA/Archivo |
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Flor Mizrachi Angel
flor@prensa.com
Es cierto, como lo han advertido varios médicos, que muchos niños y jóvenes son sedentarios y pasan gran parte de su día sentados frente a una pantalla.
Pero también es innegable que hay menores que madrugan, van a clases y apenas salen se cambian y corren a una cancha a practicar deportes. Luego se sientan a estudiar, salen a cenar, después a socializar y, por último, se van a dormir.
Para llevar ese trajín algunos optan por las bebidas energéticas, que prometen entre otras cosas aumentar la resistencia y convertir las noches en días (ver tabla).
El mercado de las bebidas energéticas se ha disparado. Según una investigación realizada por Bevnet.com –que publicó EFE–, ese mercado registra un crecimiento anual del 30%.
Mucho se ha escrito sobre esas bebidas en general. En los menores los daños son peores.
Los ingredientes principales de las bebidas energéticas son cafeína y taurina. Según el sitio web de Red Bull, una de las bebidas estimulantes más populares, la cantidad de cafeína en una lata es equivalente a la de una taza de café.
El neumólogo e internista Bruno Hammerschlag explica que la cafeína es estimulante, y la taurina potencia su efecto.
Dar estas bebidas a los niños, dice, trae como consecuencia “un déficit en la atención y la concentración”. Además, tienen muchas calorías, por lo que, agrega, engordan al niño.
Por otro lado, esas bebidas –que la Organización Mundial de la Salud llama “estimulantes” y no “energéticas”– tienen un efecto diurético que provoca “deshidrataciones potencialmente severas, en especial después de hacer ejercicio”, añade.
Y ese efecto, sostiene, va más allá de perder líquido. “El trastorno que causan al sodio y al potasio sanguíneos facilita el desarrollo de arritmias cardíacas”.
Más peligroso es, asegura, cuando los niños están resfriados y reciben descongestionantes con pseudoefedrina. “De allí que haya casos de arritmias, desmayos y muertes atribuidos a estas bebidas, sobre todo en quienes hacían ejercicio bajo su efecto o en quienes las mezclan con licor. Los casos han aumentado a medida que su consumo se ha extendido, y de allí que Canadá, Dinamarca y Noruega las hayan prohibido”.
Arón Benzadón, neurólogo e internista, indica que los menores que consumen bebidas energéticas están más propensos a sufrir de insomnio, falta de atención y temblores, y el sitio web revistasdesalud.es agrega más consecuencias: “presión arterial alta, aumento del ritmo cardíaco, palpitaciones del corazón, ansiedad, dolor de cabeza y agotamiento suprarrenal”.
Desde 2004 en los Estados miembros de la Comisión Europea es obligatorio que en las bebidas con más de 150 miligramos de cafeína la etiqueta contenga el texto “contenido elevado en cafeína”.
En 2005, reseñó Efe que las autoridades argentinas obligaron a las empresas que producían bebidas energéticas en ese país a bajar el contenido de cafeína de 35 a 20 miligramos por cada 100 mililitros.
Según el periódico dominicano El Nuevo Diario, países como España, México y Uruguay están legislando para controlar la venta de esas bebidas. En otros, como Francia, Dinamarca y Noruega, solo se pueden comprar en farmacias, agrega.
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