BUSCADOR
  Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Suscripciones | Portadas PDF | Titulares por e-mail | Contáctenos
Panamá, viernes 31 de octubre de 2008
 

CAMPAÑAS.

Regresa el irrespeto político

Julio César Ríos
opinion@prensa.com

Decía Bertolt Brecht que “El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”.

Me parece interesante la postura de Brecht, pero como bien diría Voltaire “No estoy de acuerdo con sus ideas, pero daría hasta la vida por defenderla”, ya que nuestros gobernantes–títeres llevados por los lineamientos de los dueños de los partidos políticos son los que definen el precio de todo lo que se consume en el mercado... incluyendo la prostitución.

Lo que sí es cierto es que odio la política, porque desde el gobierno de Endara todo ha sido un gran disco rayado; desde el momento en que los “politichans” te tocan la puerta para pedirte el voto y prometerte cielo y tierra, cuando hacen los bailes en las comunidades y regalan grandes dosis de alcohol para mantener a la sociedad en lo mismo, en la ignorancia, pendiente de la esperanza de que cuando ese político llegue a ser electo, se acuerde de él, para que le dé una “chamba” en el gobierno... si tiene suerte.

Los electos nombran a su gente primero, se acomodan en el poder, se aprovechan de la cosa pública para su uso personal, se hacen ricos, crean leyes para que los protejan a ellos y si alguien de su gente hace una trastada –no se preocupe– ellos tienen algunos amigos jueces que le darán seguramente un empujoncito para que salga con luz verde del país, con boleto “a Miami o Colorado”, como dice Pedro Altamiranda. ¡Y no ha pasado nada! Y lo peor es que olvidamos rápido, como amnesia rayando en delirium tremens. Así, muchos nos hemos quedado alucinando un mejor futuro que nunca llega; esperanza del pobre.

Eso no es todo. A nosotros, el pueblo, nos mantienen prisioneros con medidas impopulares, desprovistos de buena seguridad, salud, salarios y oportunidades y una gran “destructuración” de la educación. Pareciera que lo que quisieran es que siguiéramos arropados con el manto de la ignorancia. Ellos gozan del presupuesto del Estado por los primeros cuatro años y luego hacen como ahora: en vísperas de elecciones, empieza la repartidera de migajas para el pueblo, para tenerlos de su lado en las próximas elecciones y así repetir este nefasto ciclo otra vez. Culpables somos nosotros, que por hambre o por sinvergüenzura, claro está, volvemos a votar por ellos.

Este es el cuento de nunca acabar de perredés y arnulfistas. ¿O es que acaso no existimos panameños pensantes capaces de construir un nuevo país?

El autor es productor audiovisual


© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Advertencia: Todo el contenido de www.prensa.com pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material publicado no se puede reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com y Servicio al Cliente.
En caso de necesitar mayor información accese a nuestra biblioteca digital o llámenos al 222-1222.
Corporación La Prensa: (507)222-1222
Apartado 0819-05620 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá