ÓPERA.
Modernizan a Richard Wagner
Se optó por una escena fría, con paredes montañosas blancas y unas estilizadas torres metálicas. VALENCIA, España / EFE
Una versión futurista de Parsifal, la última ópera compuesta por el alemán Richard Wagner (1813-1883), ha inaugurado la tercera temporada del Palacio de las Artes de Valencia con los aplausos más cálidos para la dirección de Lorin Maazel al frente de la Orquesta de la Comunidad Valenciana.
El cineasta alemán Werner Herzog prescindió de las referencias a la España Gótica y a los elementos que marcó Wagner en el libreto, y optó, en el primer acto, por una escena fría, con paredes montañosas blancas, unas estilizadas torres metálicas y una parabólica como elementos recurrentes de un espacio futurista con el que recreaba los dominios de Monsalvat.
Efectivo y espectacular resultó el tránsito al interior de la fortaleza, con el despliegue de la estructura móvil y la cúpula de grandes dimensiones que custodia el grial, el cáliz que utilizó Jesucristo en la última cena y que reproducía el que se conserva en la Catedral de Valencia.
El castillo del mago Klingsor, en el segundo acto, se presentó como un paisaje volcánico y sin ninguna referencia a la magia negra. La transformación en jardín mágico se realizó a través de efectos de iluminación y para su destrucción se volvieron a utilizar con eficacia los recursos mecánicos.
El gran triunfador de la noche fue Lorin Maaezel, que realizó una brillante dirección, apasionada y vehemente, que logró sacar momentos de gran emotividad a la Orquesta.
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