REHENES.
Lizcano se opone a uso de la fuerza
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BOGOTÁ, Colombia/DPA
El ex congresista colombiano Óscar Tulio Lizcano, que escapó de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) tras más de ocho años de secuestro, se pronunció ayer a favor del intercambio de rehenes por rebeldes presos y dijo que intentar rescates a la fuerza “es una locura”.
Lizcano, de 62 años, fue secuestrado el 5 de agosto de 2000 y la semana pasada escapó junto con alias Isaza, un guerrillero que decidió desertar y ayudarlo en una travesía que se prolongó por tres días y terminó este domingo, cuando ambos avistaron una patrulla militar.
En sus primeras declaraciones a la prensa desde su lecho de enfermo, Lizcano relató las peripecias en la selva del noroeste del país y dijo que a partir de ahora luchará a favor del canje humanitario.
Las FARC tienen alrededor de 700 personas secuestradas, de las cuales 28 forman parte de un grupo que pretenden canjear por alrededor de 500 rebeldes presos, sin que hayan logrado algún acuerdo en ese sentido con el Gobierno.
“(El rescate a la fuerza) es una locura, no hay la menor duda. Sería un inmenso error. Ellos permanentemente me advertían que no me iban a entregar vivo”, dijo el ex rehén.
Lizcano comentó que durante los tres días de fuga sintió pánico porque sabía que los guerrilleros estaban en su persecución, pero que Isaza se encargó de darle ánimo.
“Le dije que no iba a ser capaz y él me dio ánimo, mucho valor. El susto era tremendo”, dijo Lizcano a la cadena radial Caracol.
Los dos fugados observaron el domingo en la mañana una patrulla militar que se desplazaba en lancha por un río y les hicieron señales, pero los uniformados inicialmente no les prestaron atención.
“Como estábamos abrazados, ellos pensaron que éramos unos borrachos y no nos hacían caso. No hubo más alternativa que Isaza mostrara su fusil y ahí los militares se tiraron al río y fueron por nosotros”, relató.
Según Lizcano, durante su largo cautiverio sintió enloquecer por el silencio, pues ningún guerrillero raso tenía permiso para hablarle.
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