BUSCADOR
  Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Suscripciones | Portadas PDF | Titulares por e-mail | Contáctenos
Panamá, lunes 27 de octubre de 2008
 

DISPUTA ENTRE LOS PRODUCTORES Y LOS GOBIERNOS.

Crónicas de seguridad alimentaria

1109637Francisco J. Ibero
opinion@prensa.com

La llamada seguridad alimentaria está nuevamente de moda. Lo que pretendo en este artículo es contar algunas historias y sacar alguna que otra conclusión.

Comienzo con Ecuador. Este país tuvo entre la década de 1970 y los primeros años de 1990, un programa completísimo de seguridad alimentaria. La Empresa Nacional de Semillas vendíasemillas baratas a los agricultores. La Empresa de Abonos del Estado vendía fertilizantes baratos. La Empresa Nacional de Alimentos y Comercialización almacenaba alimentos buscando la seguridad alimentaria y un “precio justo” para los agricultores. La Empresa Nacional de Productos Vitales proveía alimentos a precios bajos.

La seguridad alimentaria era tan importante que en 1992 trabajaban en estos programas ocho mil funcionarios.

A pesar de todas estas maravillas, Gabriela Calderón nos dice que el resultado fue un Estado muy soberano y corrupto y una persistente porción de ecuatorianos con deficiencias nutritivas. La corrupción era alarmante. Los alimentos escaseaban. Los agricultores se convirtieron en mendigos del Estado, y tenían que conseguir alguna “palanca” para poder participar en los programas.

Curiosamente, en la “larga noche neoliberal”, sin seguridad alimentaria, el porcentaje de desnutrición en Ecuador se redujo casi a la mitad. Pero ¿a quién le interesan los hechos?

Y ya que estamos en Ecuador, les cuento algo muy interesante sobre el arroz. Está sujeto a control de precios y además está prohibido exportar. Mejor dicho, los particulares no pueden exportar, pero el Gobierno sí. Este les compra a los productores a 28 dólares el quintal y lo vende a Venezuela a 36. Así que el Gobierno se apropia de 11 millones de dólares de los arroceros.

Una de las políticas claves que ha producido la crisis de los alimentos ha sido la prohibición o restricción de las exportaciones. Por ejemplo, India, Vietnam, China y otros 11 países han limitado o prohibido las exportaciones de arroz.

Quince países, incluyendo Pakistán y Bolivia, han prohibido la exportación de trigo. Más de una docena han limitado las exportaciones de maíz. Por su parte, Kazajistán ha restringido las exportaciones de semillas de girasol.

Las limitaciones de las exportaciones han reducido la cantidad de arroz y de trigo disponible para el comercio. La FAO estima que el comercio total de arroz caerá de 34.7 millones toneladas en 2007 a 28.7 en 2008, y el comercio de trigo caerá de 113 millones de toneladas a 106. Es posible que las reducciones reales sean incluso superiores a las previstas.

Los gobiernos, que suelen predicar contra el acaparamiento, se han convertido en acaparadores. Al limitar artificialmente el comercio, han producido precios extraordinariamente altos, que no se hubieran dado si los agricultores hubieran podido exportar libremente. Por otro lado, en todos estos países se está dando una disputa permanente entre los productores y los gobiernos, ya que los primeros saben perfectamente que sus productos valen más en el mercado externo que en el local.

Costa Rica es un buen ejemplo de estas contradicciones. El arroz es el producto agrícola estrella de la seguridad alimentaria. Los productores están protegidos con altos aranceles y tienen el monopolio de su importación. Además el arroz es el único producto cuyo precio es todavía establecido por el Gobierno.

El arroz no es en absoluto un producto sometido al libre mercado. Curiosamente, según comenta Juan Carlos Hidalgo, Costa Rica tiene serios riesgos de desabastecimiento porque los productores se rehúsan a importar más arroz hasta que el Gobierno les aumente el precio del que ellos producen.

El caso de Costa Rica se está dando localmente. Recientemente varios diarios informaron que un vocero de la Asociación de Productores de arroz de Chiriquí declaró que el Gobierno les había ofrecido comprar el quintal de arroz a 18 dólares, cuando ellos necesitan un precio mínimo de 22. Esta situación les ha llevado a considerar la posibilidad de vender la cosecha en Costa Rica.

Al momento de escribir este artículo todavía no hay noticias de ningún acuerdo. Por mi parte, solo comentaré que si los productores panameños sustituyen el llamado oligopolio de compradores por el poder monopólico del Estado, les auguro bastante dolores de cabeza. Por supuesto, ellos son muy libres de tenerlos.

Hace unas dos semanas, en uno de los programas mañaneros de televisión, su director leyó un correo de un televidente que formulaba una pregunta: “Ahora que los precios foráneos del arroz están por las nubes, ¿qué dicen los aperturistas?”. Yo no pretendo representar a nadie, pero le diré dos cosas al televidente. Primero, que los precios del arroz fuera de Panamá no están por las nubes. Ya hay futuros de arroz por debajo de 20 dólares el quintal, lo que es un precio más que aceptable. Y segundo, que toda la experiencia de siglos indica que el comercio y el intercambio son una fuente de riqueza. Como decía el gran Peter Bauer: “los peligros de una economía de subsistencia son mucho mayores que los de una economía de intercambio”.

El autor es miembro de la Fundación Libertad

© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Advertencia: Todo el contenido de www.prensa.com pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material publicado no se puede reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com y Servicio al Cliente.
En caso de necesitar mayor información accese a nuestra biblioteca digital o llámenos al 222-1222.
Corporación La Prensa: (507)222-1222
Apartado 0819-05620 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá