Cada día son más los que aconsejan al Gobierno prudencia en la confección del presupuesto del Estado para el próximo año. Al analizar la curva de crecimiento económico de Estados Unidos y de Panamá, observamos un comportamiento paralelo, por lo que no es descabellado que algo de la crisis de ese país o del resto del mundo nos impacte negativamente. Someter a los panameños a un estrés innecesario por causas conocidas y advertidas es una irresponsabilidad imperdonable. Pero, al parecer, puede más la codicia que la razón.
No es un secreto que ese afán de ganar las elecciones no responde únicamente al “sacrificio” que supone servir al país; hay mucho más que eso. Pero, para tener la oportunidad de una victoria, el partido oficialista necesita presentar obras que se dejaron de hacer antes, pero muy oportunas ahora. En consecuencia, el resto de las instituciones estatales tendrá que pagar –con menos presupuesto– la política clientelista de esta administración. Este escenario está montado para los electores. ¿Acaso seremos capaces de ver lo que se esconde tras esta deslumbrante seducción? |