REAPERTURA. SAN FRANCISCO.
Restaurante Fuji
El ‘sashimi’ es el mejor que me he comido en mucho tiempo (en este continente) y tienen un sake tipo ‘ginjo’.
| LA PRENSA/Víctor Arosemena |
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| REUBICACIÓN. Un local más pequeño da mayor sensación de prosperidad. 1106558 |
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Aristóloga
Especial para La Prensa
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En el local que solía ocupar en un primer alto sobre la Vía Brasil, al restaurante Fuji le estaba sucediendo lo que a los grandes soldados (Douglas McArthur dixit): que “no mueren, sino que se desvanecen”. Unos en la lejanía, otros en el olvido. Al emporio japonés le sucedía lo último. Demasiado espacio, menos clientes, no sé: algo sucedió en el camino.
Afortunadamente, ha retornado mejor de lo que lo recuerdo. El plato de sashimi moriawase (lonjas de pescado crudo mixto, pero específicamente ordenado por nosotros en vez de la mezcla de la casa) trajo atún blanco, atún rojo (desafortunadamente no había toro o sea ventresca), hamachi y salmón, y tamagoyaki, los cuadritos de huevo dulce que te indican la pericia del chef o itamae. Todos, inmaculados.
Me decepcionó que el daikon o nabo blanco que les sirve de cama al pescado viniera como la zanahoria esa de ensalada de repollo, rallada gruesa; el daikon debe venir en largos filamentos, como los cappelini o pasta de ángel. Pero ni modo.
De sushi, pedimos unos gunkan maki, rollos individuales llamados así porque parecen barcos de guerra; unos con erizo encima y otros con ikura, o sea, huevas de salmón. Excelentes, al igual que un futomaki o rollo gordo, ocho piezas rellenas de arroz, huevo, ohitashi, zanahoria, kombu, shiitake caramelizado, pepino y langostino.
Un plato de almejas con perejil estuvo exquisito, al igual que el yakitori de rigor; el tempura estuvo regio, pero en la salsita me “tacañearon” el daikón y jengibre rallados, cosa que fue fácilmente corregida.
Aunque han recortado notoriamente el menú (por ejemplo, ya no vi shabu shabu) sí guardan algunos clásicos como los gyoza y los rollitos de filet mignon, y los sopones de fideos, tanto udón como soba, y los platos de yakisoba (fideos con distintos vegetales o carnes), y los platillos fritos como el tonkatsu, o chuletas de cerdo.
Pedí en otra ocasión el equivalente japonés de un bistec a caballo: un katsudon. Se trata de un tazón grande de arroz, sobre el cual reposa una curiosa tortilla de huevo: la receta del huevo es similar a la del tamagoyaki, dulzona, pero lleva dentro cebolla salteada, hongos shiitake caramelizados y, sorpresa, una delgada milanesa de cerdo cortada en tiritas.
Tienen sake de categoría ginjo, suficientemente delicado para beberse frío. El ambiente es agradable, tienen bar completo (aunque no vi la lista de vino presumo que hay una); tienen una pequeña terraza para fumadores y el local entero es bastante pequeño, por lo que recomiendo hacer reservaciones. Dixit.
FICHA TÉCNICA
• COMIDA: Excelente
• SERVICIO: Bueno
• AMBIENTE: Informal
• PRECIO: $25 en adelante
• NOMBRE: ‘Futomaki’ ($12), ‘Yakitori’ ($6.75), ‘Sashimi’
($ variable), ‘Katsudon’ ($11.50).
• COSTO-CALIDAD: Almejas ($6.75).
• ACCESO A DISCAPACITADOS: Rampa
• FUMAR: Terraza
• HORARIO: De 12:00 m.d. a 2:00 p.m. y de 6:00 p.m. a 11:00 p.m. de lunes a sábado.
• DIRECCIÓN: Vía Porras
• ACEPTAN: Visa, MC, Amex, no Clave.
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