SERVICIO PÚBLICO.
Taxistas selectivos
Rubén Valdés
opinion@prensa.com
Recientemente, recorrí varias ciudades del interior de Panamá por asuntos de trabajo y tuve que movilizarme por medio del transporte selectivo, y me sorprendió lo amable que son los conductores de taxis en esas regiones y, más aun, el hecho de que ellos ni siquiera preguntan adónde vas, solo te subes y das la dirección.
En la ciudad de Panamá, no pasa igual, el usuario no es quien selecciona el taxi que lo lleve, sino que son los taxistas los que deciden si les interesa llevarte o no, y te llevan si solo vas a la vuelta de la esquina (ellos solo hacen carreras cortas). Tomar un taxi en cualquier avenida de la ciudad se ha convertido en una verdadera tragedia griega, y los usuarios saben a lo que me refiero.
Pareciera que los taxistas utilizan su tiempo de trabajo para hacer sus diligencias personales, esto significa que corres con suerte si vas en la dirección que ellos llevan, sino olvídate, es allí donde sale el famoso “no voy”.
Ellos prefieren transportar a los extranjeros (carreras buenas como les llaman), porque les cobran por encima de lo que establecen las tarifas. Es decir, prefieren hacer este tipo de carreras porque les representa más entrada de dinero.
Algo que llama la atención de los taxistas, es que para todo tienen una excusa: el tranque, el alto precio de la gasolina, etc., y al final de la jornada los escuchas quejarse de que no sacaron la cuenta.
Señores taxistas, Ąpor favor!, cambien su cultura de trabajo y verán que la historia será otra.
Procuren manejar su taxi como una empresa, utilicen horarios de trabajo establecidos dentro de los cuales lleven a los pasajeros a sus destinos, sin importar el tranque o el costo de la gasolina; que su cultura de trabajo esté dirigida al servicio del usuario, es decir, que sea el usuario el que seleccione el taxi y no el taxista al pasajero, por algo se le llama transporte selectivo.
El autor es ejecutivo de ventas
|