Andrés García fue asesinado, dentro de su residencia, desarmado y probablemente ebrio. Sus familiares, compañeros de armas y vecinos señalan a Daniel Delgado Diamante como el responsable. Ministro: no confunda su astucia de lograr mantener ocultos los hechos por tanto tiempo, con su pretensión –recobrada la democracia– de tratarnos como borregos.
“Se trató de un incidente policial” dijo, como si acaso esa justificación sirviera de licencia para matar. Más burdo aún es pretender mentirnos descaradamente con una falsedad delirante. “Ese caso fue plenamente investigado, evaluado por el Ministerio Público y por el Órgano Judicial, y fui sobreseído”. Bajo el control férreo de la dictadura ni siquiera hubo un proceso judicial, tal y como lo reportamos.
Y es que es tan fácil zanjar la diferencia: ¿qué fiscal investigó el hecho? ¿qué tribunal lo juzgó? ¿dónde está el sobreseimiento? Son preguntas elementales que su jefe, el presidente Torrijos, debió haberle hecho el lunes en la mañana, pero ya que no lo hizo, el reto es público. |