Los funcionarios del Ministerio de Comercio e Industrias actúan en ocasiones como si el país estuviera a la venta. Comercializan las tierras como si estas sobraran y hubiera que dárselas a quien las pida, no importa para qué las quieran o cuánto ofrezcan, lo importante es cederlas como si el futuro del país dependiera de ello.
Ahora nos enteramos de que las autoridades están considerando otorgar nada menos que 95 mil hectáreas para que sus entrañas sean exploradas por empresarios que les importa muy poco contaminarlas o destruirlas. Su objetivo no es otro que extraerle hasta la última pepita de oro –o todo cuanto brille– hasta satisfacer sus siempre insaciables apetitos de riqueza.
¿Son estos los funcionarios que nos merecemos? Quizá sí lo sean, pues son pocos los que se escandalizan con decisiones tan descabelladas e irresponsables. Si nuestras autoridades no son capaces de frenar este peladero, entonces como sociedad debemos asumir nuestro rol y oponernos, pues no se trata de bienes privados los que se están entregando en concesión, son tierras del Estado, nuestras. |