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Panamá, martes 14 de octubre de 2008
 

OTRA SECUELA DEL CÁNCER. PACIENTES OSTOMIZADOS.

Heridas a lo interno

En Panamá hay alrededor de 3 mil pacientes con ostomía y sin seguro social, según la Asociación Panameña de Ostomizados. Entre 2004 y 2008, 60 han fallecido.

LA PRENSA/ Noriel Gutiérrez
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Diana N. González
digonzalez@prensa.com

Cuando Adán De León, de 52 años, fue diagnosticado con cáncer de colon en 2001, recibió la noticia con tristeza al pensar que iba a morir. No imaginaba que se salvaría. Como tampoco, que luego de la cirugía para extirparle el tumor maligno, viviría con una bolsa pegada en su abdomen, en donde, por el resto de sus días, tendría que realizar sus necesidades fisiológicas.

Él es un paciente ostomizado. Tras haber perdido sus funciones en el colon (primera sección de intestino grueso) y el recto, se le hizo una apertura (ostomía) en el exterior del abdomen para eliminar los desechos de su organismo.

Al principio de este tratamiento, según cuenta, no sabía si llorar, huir o tirarse al abandono. Sin embargo, el haber conocido a otras personas ostomizadas por otros tipos de cáncer y circunstancias, le cambió el rumbo de su vida. “Me di cuenta que no era el único enfermo”, expresa.

Adán forma parte de los aproxi- madamente 3 mil ostomizados sin recursos económicos en el país. En la actualidad, como miembro de la Asociación Panameña de Ostomizados y por su estrecha relación con pacientes de Chiriquí, Colón, Coclé y de la ciudad capital, a Adán le partió el alma saber que también hay bebés que están en esa condición.

De los pacientes aliados a la asociación, entre 2004 y 2008, 60 fallecieron.

Cecilia Espino, voluntaria de este grupo de personas, se identificó con el sentir de estos pacientes tras el fallecimiento de su madre, quien sufrió de cáncer de mama y luego de colon. En su quehacer como ente de motivación, ha sido testigo de cómo un señor de 60 años no aceptó verse esa bolsa en su abdomen y prefirió suicidarse. Esto, aunque no es la tónica del ostomizado, sí se ha visto en los últimos tiempos, comentó Espino.

Durante la conversación, intervino Camilo Misselis, diagnosticado con cáncer en el intestino grueso, quien recordó que el mes pasado, un hombre joven ostomizado (no pasaba de los 40 años) también optó por quitarse la vida.

“Estar así no es fácil ni para nosotros ni nuestras familias”, describió Misselis, quien el año pasado perdió su empleo en el sector de la construcción. Son innumerables las dificultades por las que atraviesan los pacientes con ostomía, según el órgano afectado (intestinos, sistema urinario, tráquea).

POCA TOLERANCIA

Así como la sociedad rechaza al paciente que lleva una bolsa de orina y heces pegada en su abdomen, otros son excluidos por sus parejas.

La falta de compresión y de aceptación por parte de las parejas ha inducido rupturas matrimoniales. Por lo general, el hombre abando-na a la mujer ostomizada, dijo Misselis.

Además de las secuelas físicas, las consecuencias emocionales de esta condición provocan imborrables heridas en el interior del ser humano.

En medio de sus limitaciones económicas, los pacientes ostomizados creen que la carencia de apoyo moral alimenta al cáncer.

El pasado 7 de octubre, Día Internacional del Ostomizado, se preguntaban: “¿Qué pasó con quienes se suicidaron?”.

VEA Cicatrices de la ostomía

© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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