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Panamá, domingo 12 de octubre de 2008
 

ENTREVISTA.

Bermingham, un vida llena de preguntas

Desde julio, el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales tiene nuevo director.

Eldredge Bermingham es parte del equipo de científicos del Smithsonian desde 1989.

LA PRENSA/ Levi Cruz
CURIOSIDAD. Eldredge Bermingham tiene particular interés en los peces y en las aves.1102381
Ana Teresa Benjamín
abenjami@prensa.com

Cuando Eldredge Bermingham buscaba una carrera para su vida, su primera elección fue la veterinaria.

Fue una decisión que le pareció natural, cuenta ahora, porque desde su juventud tuvo siempre interés por la naturaleza.

Así que Bermingham empezó a estudiar en la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, en plena década de 1970. En cierto momento le salió la oportunidad de trabajar como asistente de campo de unos de sus profesores en Saint Croix –la más grande de las Islas Vírgenes– y fue en ese viaje, buceando entre los arrecifes de coral del Caribe, que su vida cambió de rumbo.

“Yo estaba estudiando para ser veterinario, pero la experiencia en Saint Croix fue increíble”, explica, sentado en la oficina del director del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI, por sus siglas en inglés).

Bermingham fue nombrado en julio pasado como director de este instituto de investigación que, desde 1923, se instaló en Panamá. Ya desde 2003 había sido subdirector y desde marzo de 2007 fungía como director interino, pero no fue sino hasta julio cuando se le nombró formalmente, en reemplazo de Ira Rubinoff.

>>>¿Qué le llamó la atención de ese viaje a Saint Croix? ¿Qué había en esos arrecifes?

Más que todo fue la diversidad. Además, en ese momento aún no se entendían muy bien las relaciones entre los organismos de un arrecife o de un bosque tropical, y para mí, tener una carrera donde se podía estudiar esa clase de cosas fue más interesante que la veterinaria.

Fue así como Bermingham terminó en la genética, descifrando el ADN. En el sitio virtual del STRI se lee que sus áreas de interés son la biología de la evolución, la genética molecular y la biogeografía histórica de los peces neotropicales y los pájaros de las islas del Caribe.

Dicho de modo más sencillo, para Bermingham no hay mayor magia que entender de dónde vienen las especies animales y vegetales, cómo se distribuyen en el mundo, qué influye en esa distribución y qué relación tienen con otras especies.

>>>¿Cómo se hace todo esto?

Si yo tengo diferentes especies de aves del Caribe y también ejemplares de la misma especie, pero de América del Sur, puedo usar el ADN para determinar las relaciones entre esas especies.

Así puedo decir, por ejemplo, si una especie de pájaro que está en un lugar determinado es la misma especie de un pájaro encontrado en otro lugar. O por las diferencias puedo decir si son especies separadas por un millón de años o tres millones de años. Es exactamente lo mismo que cuando estás haciendo una genealogía.

A simple vista teórica, los estudios genéticos de Berminghan han tenido también algunos usos prácticos.

A principios de 2000, por ejemplo, una “mancha blanca” estaba acabando con la producción camaronera en el país. Los productores y el Ministerio de Desarrollo Agropecuario estaban preocupados porque los camarones morían afectados por una enfermedad que no encontraban cómo controlar.

“Aquí las granjas de camarones estaban perdiendo todo. Era increíble, porque en ese momento era la industria más importante; superaba la exportación de bananas”, cuenta el director del STRI.

Blandiendo la genética, Bermingham se metió al laboratorio y estudió los camarones. Encontró que había algunos, muchos, afectados por un virus y que, si los animales continuaban todos juntos en las granjas, todos también serían infectados.

“Pudimos diagnosticar la presencia o ausencia del virus y los productores pudieron entonces empezar sus granjas con camarones sanos”.

Los productores y el Gobierno fueron capacitados para detectar la enfermedad y, una vez con sus propios laboratorios montados, el STRI salió de la escena.

Ahora, el interés está enfocado en un hongo que está matando a diversas especies de anfibios y, como dice Bermingham, “estamos utilizando las herramientas genéticas para tener información lo más pronto posible” sobre la causa y la forma de combatirlo.

En Estados Unidos, por su lado, se estudia a una salamandra que en su piel alberga una “comunidad de bacterias” que parece protegerla de este hongo. “Se ha puesto esa comunidad de bacterias en otra clase de sapo y el sapo está sobreviviendo mejor”, explica el científico. Pero como el estudio está en sus comienzos, habrá que esperar antes de tener algunas respuestas.

Es que, a fin de cuentas, el oficio de Bermingham es hacerse preguntas y encontrar respuestas, aunque las dudas no siempre salen de su cabeza.

En un laboratorio que el STRI tiene en Naos, varios estudiantes latinoamericanos, europeos y estadounidenses se preguntan, por ejemplo, sobre la distribución de cierto tipo de árboles, sapos o mosquitos en América Central. “A todos les digo que vengan”, dice el director.

>>>Ahora, después de tantos años estudiando el trópico, ¿por qué la biodiversidad en estas zonas es mayor que en otras áreas?

Es una pregunta para la que no tenemos respuesta. Yo pienso que porque los trópicos son más estables que las zonas templadas. En las zonas templadas el clima es muy dinámico. Los trópicos tienen cientos de millones de años con, más o menos, la misma temperatura.

Cuando tienes condiciones estables tienes más oportunidades para afinar las relaciones entre los diferentes organismos, y por eso también hay más tiempo para que se formen relaciones como las de las orquídeas y sus abejas; o de los árboles de ficus y sus avispas. Hay más tiempo para que esta clase de relaciones específicas evolucionen.

Como director del Instituto, Bermingham quiere continuar con toda la investigación que siempre ha caracterizado al STRI: la de los trópicos.

Este año, junto con la Autoridad Nacional del Ambiente y la Autoridad del Canal de Panamá, empezaron un estudio de 25 años de duración que busca establecer la relación de los árboles con la buena salud de la cuenca canalera.

UNA CARRERA DE PACIENCIA

.TRAYECTORIA: Eldredge Bermingham es científico permanente del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales desde 1989. Obtuvo su licenciatura en biología en la Universidad de Cornell en 1977 y su doctorado en genética de la Universidad de Georgia en 1986. Casado, con tres hijos nacidos en Panamá, estableció un programa de sistemática molecular y evolución con base en análisis de ADN.

© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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