DÍA DE LA RAZA. FALTA COMPRENSIÓN ENTRE LAS DISTINTAS CULTURAS.
La discriminación sutil
La diversidad cultural en el istmo propicia un clima de respeto, pero la discriminación aún existe.
Frases que connotan discriminación racial no se dicen en público, pero sí en conversaciones privadas.
| LA PRENSA/Archivo |
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| MULTICULTURAL. En la Avenida Central se aprecia la mezcla de razas que convive en Panamá.1102326 |
Roxana Muñoz
rmunoz@prensa.com
En las venas de los panameños la sangre corre mezclada. Al hablar con alguien que nació en esta tierra, lo normal es escuchar de sus antepasados italianos, indígenas, hebreos, provenientes de Martinica o de China. A la mayoría de los nacionales le extraña saber que en otros países las personas de una etnia se agrupan y evitan mezclarse.
El estar rodeado de diversidad cultural parece permitir un alto grado de tolerancia y respeto. Cuando ocurre un incidente como el desplante hecho al medallista olímpico Irving Saladino en un apartamento de lujo, por su color de piel, surgen las dudas de si Panamá realmente ha logrado más que otras naciones superar la discriminación.
Sonia Henríquez, de la Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas, comenta que hay avances en el campo de la tolerancia y el respeto, pero que aún falta. Atribuye las carencias a la falta de conocimiento de las costumbres indígenas por parte de “los latinos”, como llama a las personas que no pertenecen a su comunidad.
Henríquez, una mujer kuna quien usa su vestido tradicional hecho de mola, lamenta que los jóvenes kunas que migran a la capital, tarde o temprano terminan por abandonar sus costumbres para evitar el rechazo. Algunas personas se disgustan cuando un grupo de kunas habla en su lengua porque piensan que lo hacen para hablar mal de quien no los entiende, dice Henríquez. “No seas indio” sigue siendo una expresión despectiva usada en el país.
La discriminación suele hacerse también de manera más sutil. Un publicista que prefirió no dar su nombre comenta que muchos de sus clientes prefieren que no se use modelos de piel oscura en sus campañas comerciales, a menos que el tema sea sobre diversidad cultural. Para este profesional, lo irónico es que el anunciante quiere llegar a ese alto porcentaje de panameños afrodescendientes, pero piensa que no se sentirán identificados con una persona de su mismo color de piel.
En voz alta pocos se atreverían a referirse a alguien como “ese negro” o “esa negra”, pero sí se hace en círculos íntimos.
Las relaciones interraciales parecen fluir mejor entre colegas, compañeros de trabajo o amigos; pero a la hora de entablar una relación sentimental, las familias suelen poner objeciones, así lo comenta una profesional afrodescendiente que, aunque está más preparada académicamente y mejor remunerada que su pareja, un hombre de piel trigueña, de raíces interioranas, le ha tocado oír a su familia política hacer chistes porque con la unión de ellos dos “no mejorará la raza”. En esa familia de raíces interioranas impera la idea de que lo verdaderamente panameño procede de la cultura del interior. Miembros de las comunidades afroantillanas, hebreas, chinas, por mencionar algunas de las que conviven en Panamá, reclaman ser panameños, cuya única diferencia es compartir otra herencia cultural.
Otras formas de discriminación se han vuelto tan comunes que ni siquiera son criticadas. Casi no hay barrio sin un supermercado de propiedad de un ascendente de China, y pueden pasar años y nunca nadie le llama a los dueños por su nombre: es el “chino”, la “china” y el “chinito”.
Crisol de razas, metáfora de la identidad nacional
Junto a “Panamá puente del mundo, corazón del universo”, la frase “Crisol de razas” está entre la más usada para referirse, de manera positiva, a la variedad de culturas que convive en Panamá. En su libro Cultura de la Interoceanidad: Narrativas de Identidad Nacional de Panamá (2005), la antropóloga panameña Ana Elena Porras comenta que algunos intelectuales atribuyen el origen de la frase, muy repetida durante el aniversario 500 del arribo de Cristóbal Colón a América, a una traducción del inglés melting pot. Explica que “esta imagen compara a Panamá con un crisol [cáliz donde se funden los metales], y a las razas, con los metales, obteniendo así una imagen de singular belleza”. La investigadora, quien entrevistó a 112 personas sobre la identidad nacional, incluye un testimonio de alguien que concilia dos aspectos al parecer irreconciliables de este país: “el país transitista y el país profundo”. “Y qué es la república sino el coctel pacificador de la etnias y de las razas (...) por fortuna, la nación panameña no es la zona de cruces de un océano a otro. Fuera del Canal pululan las etnias fusionadas en un solo pueblo”.
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