ajedrez.dos veces campeón nacional de la categoría sub 8.
El gran juego de mi vida
José Antonio ha representado al país en dos Centroamericanos, en Guatemala y El Salvador.
Su meta es escribir un libro especializado de ajedrez y participar en el próximo Panamericano de 2009.
| LA PRENSA/Noriel Gutiérrez |
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| PASIÓN. José Antonio Chaluja disfruta cada momento que juega ajedrez, el deporte que llena parte de su vida.1102391 |
Alexander Da Silva
adasilva@prensa.com
José Antonio Chaluja goza cada movimiento que hace en el tablero de ajedrez y pese a sus siete años de edad conoce ya todas las jugadas más difíciles de este deporte.
Su pasión lo lleva a divertirse en una disciplina, que pareciera aburrida y reservada para grandes pensadores.
Él ha practicado natación, tenis y baloncesto, pero no cambia por nada en el mundo el ajedrez.
Sus inicios
El ajedrez entra en escena en su vida cuando apenas tenía cinco años, gracias a su abuelo y tío.
Había pasado como cualquier otro niño por el fútbol, karate, natación y tenis.
Sin embargo, José Antonio no entendía cómo una sola pelota podía hacer feliz a 20 niños, lo que claramente evidenciaba el deseo por parte de él de ser el único protagonista.
Un año más tarde, a los seis, gana su primer torneo nacional de ajedrez, categoría sub 8 y viaja a Guatemala a representar a Panamá en el Campenato Centroamericano y del Caribe.
Era tan grande su confianza que estando en la Ciudad Antigua de aquel país decide retar a un grupo de indígenas chapines.
Eran cuatro jóvenes de alrededor de 18 años que se paraban y tomaban turno, totalmente sorprendidos de que un niño de tan solo seis años los estuviera venciendo tan cómodamente, ante la mirada de sus padres que después de dos horas por fin habían dado con el paradero de José Antonio.
Doblemente campeón
Nuevamente repite este año como campeón nacional de la categoría y esta vez viaja a El Salvador, sede del Centroamericano y del Caribe, donde países como Venezuela y Colombia usualmente se alzan sobre los demás.
Frente al número uno
En El Salvador, en la mesa número uno reservada a los dos mejores jugadores, José Antonio se midió a Jorian Jored, el campeón mundial sub 8 de nacionalidad colombiana que acababa de regresar de diversos torneos en Singapur y Buenos Aires.
Fueron más de dos horas de juego, donde el campeón mundial se vio en problemas ante José Antonio, donde le pidió en dos ocasiones las tablas (empate), ambas rechazadas por él. “Si me daban las tablas no quedaba entre los cinco” y luego no iba a poder avanzar al Panamericano, contestó un muy consciente José Antonio, quien luego iba a perder ante Jored tras cometer una equivocación.
“Cuando un campeón mundial te pide las tablas, tú las tienes que aceptar”, le recriminó el colombiano luego del partido, a lo que él le contestó que “no me convenía”, en una gran demostración de carácter y confianza en sí mismo, en lo que para muchos empatar con el campeón mundial era considerado un gran logro, pero para José Antonio, no.
Habla su maestro
Según su entrenador David Moisés Herrera son muchos los beneficios que ofrece el juego del ajedrez.
“El ajedrez siempre va a ofrecer beneficios intangibles, desde el desarrollo de ellos, el pensar, la inteligencia, la concentración, disciplina, creatividad, capacidad de previsión, una gran cantidad de beneficios que se logran a largo plazo”.
Para Herrera, el hecho de que jueguen a tan temprana edad es muy beneficioso, ya que “sus mentes pasan a ser como una esponja, donde absorben y aprenden todo lo que ven”.
Y en el caso de José Antonio, Herrera explica que se trata de “un niño muy despierto, muy creativo”, y que eso uno lo nota en su juego cuando constantemente aparece con nuevas ideas ingeniosas.
También destaca la capacidad que él tiene para “ retarse a sí mismo y el hecho de que no tiene temor de retar a otros jugadores”.
Su futuro
Una nueva categoría y el mismo deseo de ser campeón, cuando el próximo año haga su debut en el campeonato nacional de la sub 10.
Su gran meta es avanzar al Centroamericano y del Caribe y luego coronarse como campeón para luego avanzar al torneo Panamericano, por lo que ya ha empezado con un plan de entrenamiento de seis horas semanales, para la felicidad del Bobby Fischer panameño.
Cabe destacar que entre sus sueños está el escribir un libro de ajedrez, donde podrá mostrar sus propias aperturas de juego que lleven su nombre, y también le gustaría obtener el título de maestro FIDE (Federación Internacional de Ajedrez) para luego poder enseñarle a otros niños a jugar.
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