INVESTIGACIONES. LA QUITRIDIOMICOSIS LLEGÓ AL PARQUE NACIONAL SOBERANÍA.
INNOVA.
Camino hacia la extinción
El hongo quítrido responsable de la muerte y declinación de las poblaciones de anfibios en el mundo ya se ha reportado en el área central de Panamá.
Investigadores ejecutan un proyecto en Darién, patrocinado por NatGeo, para documentar la diversidad de anfibios en cinco serranías y determinar si el hongo está presente allí.
| LA PRENSA/Archivo |
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| EMBLEMÁTICA. La rana dorada (‘Atelopus zeteki’) ha sido una de las más afectadas en Panamá. 1101455 |
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Tamara Del Moral
tdelmoral@prensa.com
El canto de las ranas se escucha menos en el país. El hongo Batrachochytrium dendrobatidis, que les causa la infección llamada quitridiomicosis, está contribuyendo a la declinación de sus poblaciones. El problema es global y afecta a todos los anfibios, que en su estado natural no pueden curarse.
Recientemente, un estudio colaborativo publicado por EcoHealth informó que la reducción de poblaciones de anfibios asociada a la quitridiomicosis sigue avanzando en Panamá.
El hongo que inicialmente se había detectado en la reserva de Fortuna, el Parque Nacional Omar Torrijos Herrera, El Valle y Altos de Campana ya está presente al este del Canal de Panamá en el Parque Nacional Soberanía.
Un trabajo de campo realizado en enero de 2007 en Soberanía reveló la presencia de la infección en tres especies, y en febrero de este año se determinó que seguía presente, aunque no se comprobó que hubiera una declinación en las poblaciones. La información obtenida de su ADN indica que es el mismo que está causando estragos en las poblaciones de anfibios en Australia, Estados Unidos, Europa, África, Centro y Suramérica.
PROPAGACIÓN
No se sabe a ciencia cierta cómo se dispersa el hongo, pero se cree que es a través de esporas en un medio acuático.
Roberto Ibáñez, investigador asociado del Instituto Smithso- nian de Inves- tigaciones Tropicales (STRI) quien participó en uno de los estudios que recoge la publicación, explica que, por ejemplo, si un animal se mete en una charca puede atrapar el hongo en su pelo y al meterse en otra quebrada, lo traslada. Luego, los anfibios que habitan allí se contagian.
El hongo puede vivir cierto tiempo en las plumas de las aves y en la tierra húmeda. El hombre puede llevarlo en sus botas o equipos, por lo que se recomienda que los desinfecte luego de estar en áreas naturales.
En Panamá, este hongo ha ido avanzando desde el oeste (frontera con Costa Rica) hacia el este del país por la cordillera Central, principalmente en la parte alta de esta.
“Se sabía que avanzaba hasta 30 kilómetros por año y que even- tualmente iba a llegar a la parte central del país y al área del Canal, pero no esperábamos que ocurriera tan rápido, en parte, porque no sobrevive muy bien en las temperaturas de tierras bajas que hay en la parte central del país”, dice Ibáñez.
En especímenes de museos en Colombia se ha detectado el hongo, lo que incrementa la amenaza potencial de que la enfermedad se extienda también desde el sur hacia Panamá.
HACEN FALTA MÁS ESTUDIOS
Ibánez considera que debe hacerse un estudio amplio en el Parque Nacional Soberanía para comprender mejor cómo actúa el hongo y el efecto que tiene en zonas de tierras bajas.
“En Costa Rica hay individuos con el hongo, pero no les afecta mucho. Pero una vez que sube a áreas templadas, ocurren las declinaciones. Por eso, los sitios de estudio que se puedan tener en Soberanía son importantes”.
Actualmente se desarrolla un proyecto de investigación en Darién, patrocinado por NatGeo, y donde participan científicos como Karen Lips, Andrew Crawford e Ibáñez, quienes están explorando cinco serranías para tratar de documentar la biodiversidad de anfibios y ver si está presente el hongo.
“Hemos descubierto especies nuevas y estamos en espera de los resultados de PCR [prueba de ADN para identificar la exis- tencia de virus, bacterias, etc.]”, dice Ibáñez.
No hay evidencia que sugiera que si un reptil, mamífero o ave se come a un anfibio infectado contraiga alguna enfermedad. Tampoco se conoce científicamente si las poblaciones de insectos han aumentado donde las de anfibios se han reducido.
Vanessa Kilburn, de la Universidad Mc Gill de Canadá y quien también ha hecho estudios en STRI, está analizando si existe otro posible hospedero, que quizás tenga el hongo, sin que le cause la muerte.
“Se requieren muchos más estudios, pero no hay fondos suficientes”, opina Ibáñez. “Los anfibios hace tiempo que entraron en bancarrota”.
DATOS DEL HONGO
• Características: Pertenece a la familia de los quítridos, se reproduce por esporas y se transporta por el agua.
• Presencia en Panamá: Fue detectado por primera vez en el área oeste del país y en Fortuna en 1998. Llegó al Valle de Antón en 2006.
• Origen: Se cree que surgió en África del Sur y que fue lleva- do a todo el mundo en la década de 1930, a través de
la especie de rana ‘Xenopus laevis’, con la que se hacían pruebas de embarazo en laboratorios.
Cambio climático, otra amenaza para anfibios
Esta semana, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) presentó su nueva Lista Roja de Especies Amenazadas durante su Congre- so Mundial en la ciudad de Barcelona, España.
Según la organización, los anfibios enfrentan una crisis de extinción, con 366 especies añadidas a la Lista Roja este año. “Actualmente mil 983 especies (32.4%) están amenazadas o extintas. En Costa Rica, el sapo de Holdridge (Incilius holdridgei), una especie endémica, pasó de ‘en peligro críti- co de extinción’ a ‘extinto’, no habiendo sido observado desde 1986 pese a investigaciones extensivas”, señaló el informe.
También se destacó que tres mil 217 de las seis mil 222 especies (52%) de los anfibios en el mundo son particularmente susceptibles al cambio climático y que las enfermedades infecciosas emergentes, como la quitridiomicosis, y la declinación enigmática o inexplicable de sus poblaciones juegan un rol crucial en el camino de los anfibios hacia la extinción.
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