BUSCADOR
  Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Suscripciones | Portadas PDF | Titulares por e-mail | Contáctenos
Panamá, sábado 11 de octubre de 2008
 

AUDITORÍA SOCIAL.

Del espectáculo estéril al debate fecundo

Magela Cabrera Arias
opinion@prensa.com

Recientemente en un simposio sobre periodismo, Mario Vargas Llosa expresó sus críticas contra lo que llamó “la civilización del espectáculo y sus adláteres”, a quienes culpó de “frivolizarlo todo” y de “huir de la reflexión y de todo lo que no sea divertido”.

Si los malos periodistas y los medios de comunicación que los acogen no cesan de atosigarnos con sensacionalismo, escándalos y frivolidades, los ciudadanos debemos organizarnos para buscar la verdad y la información por nuestros propios medios. La internet nos brinda la posibilidad de leer prensa alternativa que ofrece otra perspectiva, no solo aquella que perpetúa los intereses de los poderosos; defenderíamos así, el derecho a formar nuestro propio criterio con base a los hechos y no a interpretaciones interesadas. O, podemos también hacer periodismo ciudadano asegurándonos de mostrar las verdades incómodas que otros ocultan. Podemos cumplir con la función más importante de la sociedad civil que es la de constituir una auditoría social. Podemos hacer tantas cosas como nuestra imaginación y voluntad nos permitan; lo que no podemos hacer es cruzarnos de brazos ante la avalancha embrutecedora que nos lanzan para neutralizarnos.

En Panamá ya han tomado cuerpo las campañas electorales sucias encausadas a fomentar el miedo, sembrar dudas y descalificar al rival en el ámbito personal y no en el ideológico, lo que nos llevará fácilmente al mal gusto y a la parodia estéril, minando aun más nuestro sistema político. En ellas, el juego sucio y las maniobras vergonzosas y ofensivas son armas recurrentes; mientras se desdeñan el debate inteligente y la reflexión profunda sobre los aspectos más críticos de la sociedad.

En muchos países, y Panamá no escapa a ello, la práctica política se ha convertido en una herramienta para cambiar las formas dejando intacto el fondo; es decir, sin modificar las condiciones de injusticia que sufren los panameños. Los malos políticos usan frases demagógicas para engañar a los más humildes, que nunca pierden la esperanza de salir de su pobreza; al tiempo que invitan al festín a los “amigos” que como parásitos viven de los recursos que nos pertenecen a todos, derrochándolos y repartiéndolos entre unos pocos.

La cobardía y la indiferencia no pueden ser nunca motores de la humanidad. Podemos organizarnos, periodistas independientes y ciudadanos comprometidos para difundir información verídica sobre aquellos políticos que pasan de un partido a otro y mantienen su discurso plagado de mentiras y promesas incumplidas. Podemos organizarnos para ser la memoria colectiva combatiendo eficazmente las secuelas del olvido y la indiferencia que afectan a la sociedad y de las que se aprovechan, una y otra vez, individuos y grupos inescrupulosos. Podemos denunciar las malas prácticas y las decisiones corruptas de los que llegan al poder, causantes de la pobreza y la decadencia ética del país.

Indudablemente hemos acumulado progreso material, pero no usamos esa riqueza para mejorar las condiciones de vida de más del 40% de panameños que vive en condiciones vergonzosas de miseria. Hemos subordinado los valores espirituales a los materiales dejando de construir un entorno propicio para que florezca esa planta delicada que es un ser humano honesto con empatía hacia el prójimo.

Existen muchos ciudadanos responsables e íntegros con capacidad y honestidad que pueden trabajar aconsejando y fiscalizando la gestión de diputados y ministros aportando ideas y trabajo para construir una sociedad que ofrezca a todos una vida decorosa.

Necesitamos debatir y acordar un plan de desarrollo nacional con objetivos definidos y políticas públicas dedicadas a resolver los problemas que nos impiden crecer como sociedad y como individuos: desempleo y subempleo, ineficientes servicios de educación y salud; expansión urbana agobiante para los seres humanos, desperdicio y contaminación de recursos ambientales, crisis energética, abandono de los campesinos y pérdida de autonomía alimentaria, justicia selectiva y tardía, violencia e inseguridad ciudadana.

No solo podemos sino que debemos exigir cosas tales como: explicaciones públicas a los políticos por todos sus actos que inciden en el devenir de la sociedad; debates sobre aspectos fundamentales para el país, rechanzado los talk shows que ofrecen como circo para confundir al pueblo; espacios institucionalizados y gratuitos en los medios de comunicación, donde los grupos organizados de la sociedad expresen sus propuestas y críticas. Así fomentaríamos una democracia participativa y no meramente electoral.

Panamá necesita urgentemente ejemplos de esperanza, que eleven la autoestima nacional. Así lo ha demostrado la apasionada respuesta popular a los recientes triunfos de Saladino y Margarita; algo anda mal en la vida de una Nación cuando en vez de seguir esos ejemplos de disciplina y constancia hasta alcanzar el triunfo, pronto se los olvida y con un gesto de amargura y de desdén se vuelve a la búsqueda de un nuevo espectáculo, en vez de trabajar por mejorar la vida practicando empatía, honestidad, tolerancia y perseverancia.

Ingrid Betancourt en un reciente discurso afirmaba: “... la palabra llega por encima de los fanatismos, y es mágica, porque puede cambiar la actitud de una persona”. Usemos palabras que se engarcen en un debate inteligente y permanente que nos conduzca como Nación a mejorar las condiciones de vida de la mayoría. ¡Otro mundo es posible, si nos empeñamos en construirlo!

La autora es arquitecta


© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Advertencia: Todo el contenido de www.prensa.com pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material publicado no se puede reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com y Servicio al Cliente.
En caso de necesitar mayor información accese a nuestra biblioteca digital o llámenos al 222-1222.
Corporación La Prensa: (507)222-1222
Apartado 0819-05620 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá