hidrocarburos. LAS REGLAS DEL MERCADO.
ANÁLISIS.
Regulación y subsidios, un desafío
Cuestionan el método de cálculo de los precios de paridad y recomiendan qué medidas se pueden tomar.
La venta al por mayor del sector hidrocarburos está siendo manejada por un oligopolio.
| LA PRENSA |
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| REGLAS. Aunque la regulación se justifica ante los fallos de mercado actuales, este mecanismo debe garantizar la tasa de ganancia o de rentabilidad del productor o proveedor.1101675 |
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Víctor Hugo Herrera Ballestero
negocios@prensa.com
La actual crisis que enfrentan los consumidores panameños, generada por los constantes aumentos en los precios de los combustibles fósiles (hidrocarburos), ha derivado en mecanismos paliativos, tal como el reciente subsidio al combustible, como parte de las transferencias monetarias destinadas a estabilizar los precios al por menor.
Mediante el Decreto Ejecutivo No 58 del pasado 22 de septiembre, el Gobierno Nacional frenó temporalmente los aumentos de los precios al por menor de los combustibles (gasolina de 91 y 95 octanos y diésel liviano) en distintas regiones del país hasta el pasado miércoles. Y a partir del 9 de octubre, mediante el Decreto Ejecutivo No 60, se establecieron los nuevos precios topes al por menor, vigentes hasta el próximo 22 de octubre.
Respecto al primer decreto, se establecieron los precios topes al por menor, ante el incremento considerable que los mismos habían sufrido, en combinación con un subsidio de 6 millones de dólares que luego se desactivó.
Y en el segundo decreto se establecieron precios topes, pero sin sujeción a subsidio, dada la rebaja actual. Ambas medidas se han tomado en medio de una lluvia de críticas de distintos sectores.
Esta nueva situación brinda un espacio de tiempo para establecer medidas definitivas en materia de política de precios, especialmente respecto a los precios de paridad, cuyo método de cálculo ha sido motivo de controversias.
Complejidad
Es importante analizar las implicaciones y complejidades que tienen los mecanismos regulatorios respecto a la política de libre competencia que rige nuestro mercado.
La regulación de precios, como en el caso que nos ocupa, estableció un tope máximo a los costos de los hidrocarburos de manera temporal, y se combinó inicialmente con un subsidio de 6 millones de dólares, lo que no deja de representar un costo de oportunidad elevado, respecto al uso de ese dinero para otros fines de interés social ante la estrechez fiscal que en algunas ocasiones afecta a la administración pública.
Este tipo de medidas distorsionan el mecanismo de transmisión de señales de los precios y, por ende, estos pierden contenido y peso en la formación de expectativas de consumo y de producción a corto y largo plazo. Esto puede llegar a generar desequilibrios entre la oferta y la demanda.
Una prueba de ello la ofrece la Teoría de las Telarañas de Precios, que es aplicable al sector de hidrocarburos, especialmente cuando son volátiles o explosivas y los precios se salen de control, dadas las asimetrías de información entre oferentes y demandantes y el hecho de que ni siquiera el sistema de precios administrados resulta efectivo.
Por el contrario, cuando son implosivas, los precios tienden a estabilizarse y el mercado se equilibra de manera eficiente, dado que no existen distorsiones que afecten la formación de estos, pero esta no es la situación actual.
Aunque la regulación se justifica ante los fallos de mercado actuales, por la no posibilidad de exclusión social en el consumo de un bien necesario y, en consecuencia, se debe mantener el precio socialmente aceptable, este mecanismo debe garantizar la tasa de ganancia o de rentabilidad del productor o proveedor.
Por eso, la regulación y los subsidios se constituyen en un binomio complementario.
Electricidad
Casos similares se observan en otros mercados, como por ejemplo el de la electricidad, con el Fondo de Estabilización Tarifaria, que intenta garantizar el acceso y consumo a las familias de menores ingresos y más bajo perfil socioeconómico.
Por el contrario, la regulación de precios en el caso de los combustibles líquidos es solo una opción temporal y no se puede utilizar dicho mecanismo indefinidamente, por los altos costos que esto representa para el erario y menos en una economía de libre mercado como la panameña, donde como axioma fundamental los agentes económicos deben asumir sus propios riesgos y llevar una gestión empresarial eficiente, que garantice la competitividad del bien o servicio ofrecido, en beneficio del consumidor.
En contraposición, cuando se regula el precio del bien y por convención se adoptan subsidios, se libera del riesgo comercial al agente económico y se garantiza su tasa de ganancia a costa de los recursos del Estado; es decir, de la sociedad en su conjunto.
Alternativas
¿Qué hacer ante esta situación? En una economía de libre mercado, la competencia es la mejor herramienta para asegurar mejores precios y bienestar a la sociedad.
En el caso de los servicios básicos (telefonía básica o electricidad), en cambio, la regulación sujeta a metas de eficiencia y calidad de servicio sí es necesaria, por la existencia de una estructura de mercado imperfecta y por tratarse de un bien público puro.
En mercados en los que existen muchos productores o proveedores, es la eficiencia económica el único axioma que debe prevalecer y no traspasar el riesgo de los negocios privados a la colectividad.
El Estado, en todo caso, debe facilitar las condiciones de entrada de nuevos competidores al mercado y las propias entidades reguladoras deben de igual manera funcionar con esquemas similares, eliminando las barreras a la entrada que obstaculizan la competencia y que, como resultado, erogan el bienestar de los consumidores.
Desde la perspectiva de la competencia funcional, el mercado establece cuáles son las estructuras más eficientes y, aunque existan imperfecciones, como las estructuras oligopólicas que se dan de manera natural en economías pequeñas, aún quedan márgenes de maniobra para promover la eficiencia en su funcionamiento.
Riesgos
Regular con subsidios implica destinar recursos de la sociedad para garantizar las ganancias y salvaguardar de cualquier riesgo a las empresas privadas cuando, por el contrario, sus decisiones deben ser independientes y les toca asumir sus propios riesgos comerciales, pues priva el interés del lucro privado y no el del colectivo.
Sin embargo, si bien en esta ocasión la regulación temporal sujeta a subsidios ha sido necesaria, esta debe entenderse como una medida transitoria y no como permanente.
Más bien se debe apelar a las reglas del mercado, como el mejor mecanismo de asignación y distribución de los recursos, cuando se generan las condiciones reales y objetivas necesarias para que funcione la competencia.
En el caso del sector de hidrocarburos, pese a estar constituido por un oligopolio en la venta al por mayor, aún quedan mecanismos de maniobra por ensayar, como por ejemplo, reducir o eliminar las barreras de entrada en la importación, impulsar la llegada de más estaciones de bandera blanca, considerar otros mercados de referencia y periodicidad en el cálculo de la fórmula del precio de paridad de importación, entre otros mecanismos.
El autor es economista y catedrático de la Universidad de Panamá.
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