Desastres. 41% de las pérdidas humanas tienen lugar en América Latina y el Caribe.
Ante los desastres, prevenir
El 71% de sus devastadores efectos se producen en países en vías de desarrollo.
Alertas tempranas y concienciación, las mejores bazas para reducir el número de muertos y afectados.
| LA PRENSA/Víctor Arosemena |
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| A PREPARARSE. Un grupo de niños aprende medidas básicas de resucitación como parte de los programas del Ministerio de Salud sobre prevención de desastres. Saber qué hacer en una emergencia es decisivo.1101104 |
Rosina Ynzenga
rosinaynzenga@yahoo.es
Las cifras globales provocadas por los diferentes tipos de desastres en el mundo, son alarmantes. Los gobiernos e instituciones se unen para intentar paliar sus devastadores efectos. Esta lucha se basa, sobre todo, en el Marco de Acción de Hyogo (firmado en Japón en 2005) donde se plasman las bases para una mejor prevención.
La degradación ambiental, el cambio climático, los asentamientos humanos en zonas altamente vulnerables o, entre otros, el aumento de la pobreza, hacen que el número de afectados aumente cuando tiene lugar un desastre natural. Entre 1998 al 2007 ocurrieron 7 mil 102 desastres en la Tierra.
ALTAS CIFRAS
En este período de tiempo, un millón 100 mil fallecieron y otros 2 millones 800 mil personas fueron afectadas por diferentes tipos de desastres. A las pérdidas humanas hay que añadir 967 mil millones de dólares en daños materiales. Un 41% de todo lo anterior ocurrió entre América Latina y el Caribe. En esta región del planeta, las catástrofes dejaron tras de sí pérdidas económicas por un valor de 403 mil 374 millones de dólares.
Un 71% de los daños materiales tienen lugar en países en vías de desarrollo. El 90% de las muertes y el 97% de los afectados se dan en estos tipos de estados. Estos datos llevaron a Naciones Unidas a declarar el segundo miércoles de octubre como el Día Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales.
Esta fecha sirve para concienciar a los países más afectados, de la necesidad imperiosa de reducir las pérdidas humanas, sociales y económicas. Para ello, el Marco de Acción de Hyogo estableció unas pautas que tienen como objetivo paliar los efectos de los desastres. El 22 de enero de 2005 se firmó este acuerdo en la ciudad japonesa de Hyogo, que dio nombre al documento. Desde esa fecha, las organizaciones y gobiernos se basan, entre otras directrices, en sus recomendaciones. La concienciación de los gobiernos para reducir la pobreza, vigilancia y alerta temprana, así como educación de la población, son algunos de los mecanismos que ayudarían a que las cifras no fueran tan altas. A esto hay que unir la disminución de los factores de riesgo y el desarrollo de respuestas eficaces en caso de emergencias.
VULNERABLES
En la zona de Latinoamérica y el Caribe se encuentran cuatro placas tectónicas que regularmente producen actividad sísmica y volcánica. Además, es una región de fuertes tormentas tropicales, y el Caribe está ubicado en medio del corredor de los huracanes del continente. La existencia de poblaciones en zonas de riesgo hace que sean vulnerables a deslizamientos e inundaciones.
Latinoamérica y el Caribe además sufren con más fuerza que otras partes del planeta, los efectos del cambio climático como son “El Niño” y “La Niña”. Esto unido a los fallos en la planificación urbana y a la deforestación de grandes extensiones de terreno, hace de los países latinoamericanos y caribeños víctimas propensas a padecer más los efectos de los desastres.
Sin estas medidas que están siendo llevadas a cabo por los gobiernos y una campaña de prevención a la población sobre los desastres, los números seguirían creciendo.
Alertas tempranas con apoyo de la NASA
Todos los organismos no se cansan de hablar de prevención y de avisar con la mayor antelación posible sobre los desastres en los casos que se pueda. Estas alertas tempranas y el conocimiento de la población de cómo actuar, supondría menores pérdidas humanas. Para ello, desde hace 15 años, el Centro del Agua del Trópico Húmedo para América Latina y el Caribe (Cathalac) trabaja en Panamá intercambiando información, y además cuenta con apoyo de la NASA. Otro organismo que mantiene una presencia activa en la región es el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Este banco ha comprometido recursos para apoyar que los países de América Latina y el Caribe adopten una actitud proactiva en la reducción de los desastres. En los últimos cuatro años, el BID ha destinado más de 6 millones de dólares en programas para manejo de desastres. En años anteriores, los fondos fueron para proyectos de prevención y respuesta de emergencias. La ayuda busca que la región supere el “círculo vicioso” de destrucción y reconstrucción.
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