CRISIS ECONÓMICA.
Debate sobre capitalismo
Laszlo Trankovits
La “catástrofe para la economía estadounidense” fue conjurada por ahora. Sin embargo, en el baluarte del capitalismo comenzó un debate sobre los principios de los mercados.
La crisis financiera no solo afecta la confianza de los norteamericanos en su élite política y económica, sino que despierta dudas sobre el funcionamiento del libre mercado.
“Estados Unidos tiene una crisis de liderazgo (...) Muchos ciudadanos desconfían de nuestras élites políticas, económicas y culturales”, lamentó el comentarista conservador Jeffrey Kuhner. Afirmó que los políticos no lograron defender a los ciudadanos, y que ahora la crisis penetra profundamente en la economía y pone en peligro el “capitalismo democrático”. El analista aclaró que no fracasó el mercado, sino que el Gobierno y el Congreso no cumplieron con su obligación de supervisar. Ahora los estadounidenses perdieron la confianza en las instituciones y todo el país está en una “profundad crisis moral”.
“La actual debacle económica probablemente será vista por los historiadores como un punto de inflexión global (...) el fin de un periodo del sistema económico neoliberal”, escribió el politólogo y ex secretario de Estado David Rothkopf en The Washington Post.
El redactor jefe de la popular revista online Slate, Jacob Weisberg, advirtió que se necesita un tratamiento para un nuevo concepto de capitalismo y que se requieren guardias sabios para las malformaciones del mercado, una especie de “capitalismo con chaleco salvavidas, cinturón de seguridad y casco”. Sin embargo, en los últimos días no se trataba de principios, sino de un plan de rescate. Casi toda la dirigencia política, desde el presidente George W. Bush hasta el candidato presidencia demócrata Barack Obama, instó al Congreso a aprobar el plan de rescate de 700 mil millones de dólares. La tarde del viernes, la Cámara de Representantes finalmente aprobó en un segundo intento la iniciativa para rescatar el sistema financiero norteamericano.
Medio mundo pidió al Congreso de EU aprobar el paquete de ayuda. El jefe del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, exigió liberar a los bancos norteamericanos de los créditos hipotecarios problemáticos. También el FMI saludó las medidas gubernamentales, aunque advirtió que la economía de EU de todos modos está amenazada por el estancamiento y la recesión.
Nadie sabe si el paquete de ayuda, altamente impopular, es suficiente para evitar el colapso de los bancos y una grave recesión económica. Los expertos se manifiestan escépticos. Sin embargo, por el momento se aseguró que los empresarios y comerciantes tengan acceso al crédito y los bancos reciban aire.
Los congresistas se dejaron convencer solo con dificultad para aprobar la ayuda estatal para el sector financiero. Después de todo, miles de ciudadanos enojados bombardearon a los representantes del pueblo por su intención de otorgar dinero a los “especulantes de Wall Street”. Incluso la candidata republicana para la vicepresidencia, Sarah Palin, recogió la ira popular y habló de la “codicia y corrupción” en Wall Street. Sin embargo, las disputas en torno al baluarte financiero de EU tienen graves consecuencia para los empresarios y los puestos de trabajo, para los millones de ciudadanos que son dueños de acciones o cuya jubilación está invertida en valores.
Para los ciudadanos puede sonar absurdo que con el dinero de los contribuyentes se quiera rescatar un rubro que con especulaciones de alto riesgo casi cavó su propia tumba, sin antes distribuir entre los altos ejecutivos sumas insólitas en sueldos, premios e indemnizaciones. Pero, es un hecho que el colapso del sector financiero había puesto en grave peligro a millones de empresas medianas y pequeñas en EU, lo que podría haber hundido en una profunda crisis económica a todo el país.
DPA
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