BIENESTAR. Los david sabrosos frente a un goliat mortal.
Frutitas contra el cáncer
En el mes de la cinta rosada, a comer frutitas rojas, moradas, esas deliciosas fresas, frambuesas, moras y arándanos de extraordinarias propiedades anticarcinogénicas.
Ana Alfaro
Especial para La Prensa
vivir+@prensa.com
No son los únicos alimentos del reino vegetal que tienen megapropiedades anticarcinogénicas, pero están por allá arriba. El hecho es que esas frutitas y bayitas, con sus colorinches que van del amarillo más chillón al rojo más sensual y al púrpura más profundo, son un laboratorio de cositas buenas para el cuerpo humano, en cuanto a prevención del cáncer se refiere, por su alto contenido de antioxidantes y por ser excelentes fuentes de compuestos fotoquímicos que inhiben el desarrollo de las células cancerosas.
En los frutitos estos del bosque: fresas, frambuesas, moras, arándanos y demás parientes como la uchuva, abundan las antocianinas, que son antioxidantes con grandes propiedades antiinflamatorias, y esto viene a jugar un rol importante en algunos cánceres como el del esófago, que se asocian con las inflamaciones crónicas.
El ácido elágico es otro antioxidante que rinde grandes beneficios al estimular a las enzimas que combaten la intoxicación carcinogénica y disminuyen el ritmo de crecimiento de los tumores.
Los arándanos (blueberries, cranberries) tienen un alto contenido de antocianinas, que dan a las frutas sus tonalidades rojas, azules y púrpuras; mientras que las fresas y frambuesas tienen un alto contenido de ácido elágico.
VEA Chiquitas, pero potentes
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