ANTEPROYECTO.
En defensa de la familia
Itzel y Alexander Araúz
opinion@prensa.com
Nosotros, como padres de familia, somos los responsables de darle la mejor enseñanza a nuestros hijos, empezando con inculcarles valores y, sobre todo, la fe.
Las demás instituciones, llámense escuelas, centros de orientación, ministerios, etc., deben ser el complemento a esa educación. La promiscuidad de los jóvenes, el embarazo de las adolescentes, la transmisión de enfermedades sexuales o el sida que vivimos en estos tiempos, es lo que se le vende a nuestros hijos.
Tenemos una lucha constante contra toda esa publicidad que para los dueños de estas empresas es un buen negocio. ¿Quién dijo que para vender un producto, debe salir una joven semidesnuda?
Tal vez este anteproyecto de ley de sobre sexualidad, en su contenido no sea malo, sin embargo, hay que revisar los artículos que lesionan el gran patrimonio de una sociedad, que todos sabemos que es la familia.
Si es cierto que los que dirigen este país están preocupados por esta situación, deben abrir la mesa del diálogo, para que nosotros como padres, la Iglesia como portadora de esa fe que nos mueve a los seres humanos, el Gobierno como ente regulador de leyes a favor de la sociedad y de todos aquellos panameños preocupados porque nuestra sociedad, seamos un ejemplo para esos mismos jóvenes que serán el futuro de esta nación.
Deberíamos poder sentarnos todos y demostrar que podemos dejarle a las nuevas generaciones una ley que les permita ser hombres y mujeres de bien y excelentes padres.
Los panameños no necesitamos modelos foráneos, es evidente que dentro de nosotros hay la suficiente capacidad para hacer una ley de panameños para panameños. Una ley justa, equitativa que respete a todos los seres humanos de esta sociedad.
Los autores son padres de familia
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