“Conéctate al conocimiento” era un programa meritorio… hasta que asomaron su cara –y sus profundos bolsillos– los políticos que, con sus aparentes buenas acciones, lo que buscan es satisfacer su insaciable y mezquino apetito. Así, lo que pudo ser un buen ejemplo de inversión se convirtió en una desvergonzada maniobra.
No pueden los funcionarios del programa silenciar con sus palabras el escándalo de sus cuestionables acciones: evidentes sobre costos, salarios exorbitantes y hasta la familia de un ministro está metida en el negociado, que ha usado como estandarte de buena voluntad a la niñez panameña.
¿Puede haber acción más ruin? Este gobierno está gastando fondos del Estado a manos llenas en proyectos cuestionables –como este, precisamente– o la cinta costera, construida contra viento y marea solo para que el Presidente pueda estampar su nombre en una placa de bronce como prueba de su “legado al país”, pagado con el dinero de todos nosotros. Prácticas caprichosas e inauditas hasta para un país surrealista como Panamá. |