Panamá se propone gastar en 2009 mil 834 millones de dólares en salud y educación. Para este último, la cifra es impresionante: casi mil millones de dólares. Los panameños deberíamos sentirnos orgullosos de que casi el 10% del presupuesto se gaste en asegurarles el futuro a nuestros hijos. Pero más bien estamos avergonzados de la paupérrima preparación que reciben.
La realidad es que esa suma solo sirve para embellecer discursos y para engrandecer a quien se atribuye como suya tal inversión, pues la educación sigue desfasada y de una calidad ínfima. El pedazo de papel llamado diploma que reciben nuestros estudiantes, no garantiza un futuro cuando el mercado les reclama otras habilidades y destrezas.
En el tema de la salud, la cifra no es menos extraordinaria: 866 millones de dólares, sin contar los gastos de la Caja de Seguro Social, sin embargo, tampoco en este sector el entorno es mejor. Es cierto, tendremos más dinero que nunca, pero si el Gobierno no ataca el fondo del problema, será solo echar dinero al sumidero. |