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RECREACIÓN. VIAJES EN MOTOCICLETA.
Por Panamá, en dos ruedas
Un grupo de amigos costarricenses se aventuró a conocer el Istmo en una gira en motocicletas.
La sensación de libertad que produce es una las mayores motivaciones de estos recorridos.
| LA PRENSA/ Zoraida Chong |
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| convivencia. Detenerse en lugares típicos para degustar una taza de café o probar la gastronomía típica, es parte de los placeres que experimentan quienes se animan a hacer turismo en una motocicleta.1099128 |
Zoraida Chong
zchong@prensa.com
El ronroneo del motor, las caricias del viento y la belleza del paisaje son parte de las sensaciones que llevan a personas con espíritu aventurero a emprender largos recorridos en motocicleta.
“En cierto modo sientes que vas volando, pero sobre la carretera”, dice Juan Carlos Gutiérrez, uno de los cuatro amigos costarricenses que el pasado mes de septiembre salieron de San José, Costa Rica, para conocer Panamá de un modo distinto: en moto.
Pero como todo viaje trae sorpresas, el grupo se topó con una primera dificultad: Creían que entre la capital de su país y la provincia de Los Santos, el recorrido podría tomar unas 12 horas, pero en realidad fueron más de 15.
“Cuando llegamos a David preguntamos cuánto se hacía a Chitré y nos dijeron que unas tres horas, pero cuando no conoces la carretera no puedes viajar tan rápido”, explica Rodrigo León, otro de los motoristas.
Aunque paraban cada dos horas para descansar, León añade que: “Por muy cómoda que sea la moto, hay partes del cuerpo que se resienten”.
Gutiérrez y León hicieron el el recorrido con José Arguedas y Jorge Bermúdez. Los cuatro son parte de Caballeros Negros. Y es que aseguran que los clubes de motociclistas son comunes en Costa Rica.
IMÁGENES PARA RECORDAR
Para los Caballeros Negros era la primera vez en Panamá, aunque conocían parte del camino desde San José.
La primera parada fue en un lugar llamado Chespiritos, en el Cerro de la Muerte, en territorio costarricense.
Ese es un alto obligado, explican, pues tiene una cafetería con comida típica de ese país y un bonito paisaje.
El trayecto por el Cerro de la Muerte, según motociclistas panameños que han viajado a Costa Rica, es de lo más esperado, pues las curvas y las bajas temperaturas hacen del recorrido algo muy especial.
Para los Caballeros Negros, en territorio panameño todo era nuevo. “Panamá es un excelente país. Nos han tratado de maravilla”, dice Arguedas.
La idea de estos viajes, añade, es ir parando, porque “es bonito tomarse un cafecito, platicar, convivir con los amigos, desayunar en los mercados o sitios típicos, esas cosas que el dinero no puede comprar”.
En Panamá se detuvieron en Las Tablas, Chitré, Santiago, Boquete y otras poblaciones que les quedaban de paso.
PASIÓN compartida
El objetivo del viaje era participar en un encuentro de motociclistas organizado por clubes panameños, que se realizó a mediados de septiembre en la provincia de Los Santos.
Del encuentro no tuvieron queja: “Son actividades muy buenas para la convivencia”, señala León, quien añade que en la noche se hizo una fiesta “y pudimos conocer a los integrantes de los grupos locales”.
La convivencia fue todo un acontecimiento para el área de Azuero, donde algunos vecinos estimaron que había unas 2 mil motocicletas y los hoteles de Las Tablas, en Los Santos, y Chitré, en Herrera, estaban a reventar.
Al final, los Caballeros Negros aseguraron que la experiencia en Panamá, es algo que los invita a regresar.
La seguridad está en manos de cada conductor
Los amantes de las motocicletas coinciden que la pasión por ellas les impide dejarlas, pero son conscientes del riesgo que corren cuando se suben a una.
En la Asociación Panameña de Motociclismo, por ejemplo, tienen un comité de seguridad que se encarga de promover la prevención de accidentes.
Cuando se viaja en grupos, es importante no rebasar a los compañeros y mantener un orden de formación, que les deje suficiente espacio para frenar o maniobrar, explica Antonio Cabassa, fundador de la asociación y quien desde los 13 años no ha pasado un día sin ser dueño de una moto.
Cabassa destaca entre los implementos de protección los pantalones con refuerzo en las rodillas y caderas, áreas muy propensas a rasparse en las caídas. También existen chaquetas con refuerzos en espalda, hombros y codos, además de guantes, “porque cuando uno se cae, lo primero que hace es meter las manos”.
El accesorio indispensable, tal como lo exigen las autoridades, es el casco, pero Cabassa explica que los que son abiertos sirven para cumplir las regulaciones, pero no son tan seguros. “Use su cabeza, use un buen casco”, apunta.
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