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MOVILIZACIÓN. Mafias buscan refugio.
Tentáculos de paras y narcos tocan a Panamá
Seguimiento de investigadores apuntan a que Panamá es sitio clave de muchos narcos para operar.
La nueva generación de paramilitares también ve en Panamá y otros países la oportunidad de camuflarse.
| La Prensa |
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| frontera. La espesura de la zona selvática en la frontera entre Panamá y Colombia es usada por narcos, paramilitares y guerrilleros para moverse a sus anchas y sacar la droga. 1099116 |
Redacción de La Prensa
panorama@prensa.com
Muy pocos se atreven a decirlo en voz alta, pero hay una creciente preocupación entre las autoridades colombianas y estadounidenses: La guerra de nuevos carteles de la droga y de grupos paramilitares pasó las fronteras y llegó a países vecinos, entre ellos, Panamá.
“No queremos generar pánico, pero es una verdad de a puño. Hay redes de la nueva generación de narcos y paramilitares que se están disputando en Panamá el mercado de la droga”. La frase es de un oficial de un organismo de seguridad colombiano que pidió el anonimato para contar lo que sabe.
Según este hombre, varios de esos capos y sus secuaces, que antes se movían en Colombia, ahora lo hacen a sus anchas en Panamá, y algunos trabajan con los carteles mexicanos. Otros se disputan a sangre y fuego este escenario para sacar su droga y lavar sus millonarios recursos.
Uno que sí habla de frente sobre este fenómeno es tal vez quien más ha perseguido mafiosos durante toda su vida: el actual director de la Policía Colombiana, el general Óscar Naranjo.
En una entrevista que esta semana concedió a la agencia de noticias Reuters, el general Naranjo dijo: “Está siendo derrotado el antiguo modelo de cartel por estructuras altamente móviles que se desplazan por América y Europa, que pueden hacer negocios en Cancún o situarse en Cali o Medellín, que pueden estar en Panamá o Buenos Aires. Ya no hay un principio de control territorial, lo que uno ve son alianzas perversas de narcotraficantes que hoy se mueven con una visión globalizada del negocio de las drogas”.
Esta visión es compartida por agentes antidrogas estadounidenses consultados en Bogotá y que trabajan hombro a hombro con el general Naranjo. Ellos le revelaron a La Prensa que la caída de los grandes capos, como alias Don Diego y alias Jabón, jefes del temible Cartel del Norte del Valle, en el suroeste del país llevó a muchos de sus antiguos subalternos a buscar refugio en otros países y a esconder desde allí sus millonarios recursos producto del narcotráfico.
“Algunos se esconden en Venezuela, otros en México y muchos lo hacen en Panamá”, señalaron.
El rompecabezas se comenzó a armar en septiembre del año pasado, cuando cayó en manos del Ejército Don Diego, considerado en su momento como el narcotraficante más buscado del mundo y por el que Estados Unidos (EU) ofrecía una recompensa de 5 millones de dólares. La cacería de las autoridades colombianas contra este capo, cuyo nombre verdadero es Diego León Montoya Sánchez, lo tenía asfixiado. A sus hombres también. Esa persecución les hizo perder el dominio en la región del suroeste colombiano donde por años mandaron.
Ante la persecución en su contra, otros grupos fueron copando sus espacios y sacándolos del negocio de la droga en esa zona del sur país, ubicada entre los departamentos de Cauca, Valle y Nariño. Como son “hombres de negocios”, tenían que buscar la supervivencia de su industria criminal.
Por eso, tocaron la puerta de sus “socios”: los capos mexicanos que no les ofrecieron su territorio, pero sí protección en varios países centroamericanos, entre ellos, por supuesto, Panamá.
Algunos de esos capos llegaron por el Darién, en la frontera. Otros, directamente a las grandes ciudades panameñas.
“Es claro que muchos del grupo de Don Diego están allá. Buscarlos es como tratar de encontrar una aguja en un pajar”, dijo otro oficial colombiano.
¿Por qué Panamá?
“Muy sencillo. Allí se pueden camuflar. Pueden trabajar tranquilos porque nadie los conoce y porque Panamá es un lugar de tránsito para sacar droga hacia México y EU”, dijo otro agente antidrogas estadounidense que trabaja en Bogotá y que pidió el anonimato como condición para entregar información.
La Prensa tuvo acceso a los más recientes reportes de los organismos de inteligencia colombianos y estadounidenses que dan cuenta de ese progresivo traslado de los capos fuera del país.
Al menos, dicen esos reportes, unos 20 grandes narcotraficantes colombianos ya no operan en su país, sino que mudaron sus estructuras, su negocio y sus capitales a otras naciones. Se trasladaron a nuevos escenarios como Panamá.
Los paramilitares
Ese traslado del que hablan tan insistentemente los investigadores no es exclusivo de los narcotraficantes. También se han movido fuera de sus fronteras miembros de la llamada nueva generación de paramilitares que no se acogieron al proceso de paz del gobierno del presidente Álvaro Uribe y que buscan consolidar su poder económico y bélico a través de la droga.
Uno de esos casos que más preocupan a la Policía de Colombia y a la agencia Antidrogas de Estados Unidos, DEA, es el de Daniel Rendón, alias Don Mario.
Las informaciones que manejan los organismos de seguridad en Colombia señalan que hombres muy cercanos a la organización de Don Mario, hoy por hoy, el ex paramilitar y capo de la droga más buscado por Colombia y Estados Unidos, están en Panamá.
¿Pero Don Mario está en Panamá?, fue la pregunta a los oficiales colombianos y estadounidenses. “No lo sabemos, pero tampoco lo descartamos”, dijeron.
Algunos creen que este poderoso narcoparamilitar podría estar refugiado en la inexpugnable frontera entre Colombia y Panamá, en el Tapón del Darién. De hecho, fuentes militares dijeron que es en esa zona, en el Urabá, donde él y su hermano, el hoy desmovilizado y preso paramilitar Fredy Rendón, alias El Alemán, mantuvieron por varios años el control a punta de terror y muerte.
Los militares, que junto a hombres de inteligencia de la Policía colombiana le han seguido la pista a alias Don Mario durante varios meses, tienen información similar sobre la presencia de este hombre en la región fronteriza.
Los investigadores rastrean llamadas telefónicas, informaciones de delatores y seguimientos secretos que dan cuenta de la presencia del peligroso paramilitar en una zona cercana a la población de Juradó, en el departamento limítrofe del Chocó.
“Todo parece indicar que está allí. Que ha logrado mimetizarse en la selva y allí es muy difícil seguirlo, pero caerá en cualquier momento”, dijo un investigador que lleva varios meses siguiendo al narcoparamilitar más buscado de Colombia.
La alianza
Para el general Óscar Naranjo, la malévola dinámica del narcotráfico ha llevado a que antiguos y acérrimos enemigos, como los paramilitares de derecha y la guerrilla de las FARC, de izquierda, estén hoy unidos trabajando para sacar la droga de Colombia.
Esta versión la corroboraron fuentes militares colombianasque señalaron que la región fronteriza con Panamá es uno de los puntos clave de esa alianza. Allí, dijeron los voceros del Ejército consultados por La Prensa, se ha logrado comprobar que varios frentes guerrilleros, entre ellos el 57, le colaboran activamente a los paramilitares para sacar la cocaína y recibir a cambio millones de dólares y armas. Una alianza que hace mucho más difícil controlar esa amenaza.
Antiguos guerrilleros, que han caído en manos de las autoridades revelaron detalles de ese acuerdo. Según sus testimonios, los paramilitares y narcos llevan a la zona gigantescos cargamentos de droga que son escoltados por guerrilleros, amplios conocedores de la región, para evitar que caigan en los controles de las autoridades.
Los insurgentes se mueven como peces en el agua por las tupidas selvas y esa es una ventaja por la que pagan un muy alto precio los narcotraficantes.
Pero esta no es la única presencia de paramilitares colombianos en Panamá. Algunos de los jefes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), incluso, los que ya se desmovilizaron y luego fueron extraditados a Estados Unidos, habían mantenido negocios y hacían operaciones en territorio panameño. Las autoridades investigan a por lo menos cuatro empresas de fachada que habían sido creadas por el ex jefe paramilitar Salvatore Mancuso para lavar sus recursos en Panamá. Esas compañías ficticias hacían parte de una red que se extendía por varios países de Centroamérica y que encendieron las alarmas de las autoridades de Estados Unidos y Colombia. Fuentes oficiales en Bogotá revelaron que esa fue una de las razones que llevaron al gobierno del presidente Uribe a ordenar su extradición. Esas firmas, dicen las fuentes, manejaban millonarios recursos y sus rastros llevaron a los investigadores hasta la ciudad atlántica de Colón.
En ese misma ciudad, agencias estadounidenses dicen tener indicios de que actividades similares desarrollan aliados del extinto paramilitar Vicente Castaño Gil, hermano del fundador de las Autodefensas, Carlos Castaño. La información ya está en manos de las autoridades panameñas que ahora buscan cuáles son esos contactos y cuáles serían esas firmas fachada de los paramilitares.
En los archivos de las autoridades figuran alias como El Loco Barrera, Combatiente y Cuchillo, entre otros, que hacen parte de la galería de mafiosos que, a través de sus hombres, han extendido sus tentáculos en el Golfo de Urabá y no se descarta por parte de las autoridades que sus poderosas organizaciones ya estén metidas en territorio panameño.
Le indagamos a los investigadores sobre cómo hacen presencia esas organizaciones. “Básicamente están buscando salidas a su droga. Aquí –en Colombia– están ahogados por los operativos, la persecución y las peleas internas”, dijo uno de ellos.
“El Pacífico ha sido una de las rutas clave para sacar la droga, pero como cada vez es más difícil buscan sacarla por Panamá, que por años ha sido un puente importante para sus operaciones de narcotráfico”, acotó el oficial antinarcóticos.
Conexión México
En lo que también coinciden todas las fuentes consultadas por La Prensa, es que los narcos y paramilitares colombianos que están en Panamá trabajan para las poderosas organizaciones de drogas de México.
Los organismos de seguridad advierten que hay grupos definidos que operan con los carteles de Tijuana, Sinaloa, Juárez y el Golfo. “Los colombianos no son los grandes capos. Ahora son empleados de los mexicanos que poco a poco han consolidado su poder en muchos países”, dijo un oficial de la Policía Antinarcóticos de Colombia.
Esa presencia podría explicar en buena medida el aumento de asesinatos en las calles de Panamá. Según lo ha informado La Prensa, por vendettas entre grupos de narcotraficantes casi que a diario se registran violentas muertes a manos de sicarios.
Investigadores colombianos creen que esta ola de crímenes hace parte, en buena medida, de la estrategia de esa nueva y tenebrosa generación de narcos y paramilitares que, a la fuerza, le quieren abrir espacios a sus imperios criminales en diferentes puntos del continente.
La lucha
Las autoridades panameñas saben lo que está pasando.
Es una preocupación constante para cada uno de los responsables del tema.
Precisamente ayer, el primer vicepresidente y ministro de Relaciones Exteriores, Samuel Lewis Navarro, aseguró durante la XII Conferencia de las Américas en Miami, que es obligación de los países diseñar estrategias comunes para combatir al crimen organizado.
En su exposición, el funcionario advirtió que la seguridad interna y regional se ha deteriorado por la violencia urbana, el tráfico de drogas, de personas y de armas, la penetración de las organizaciones criminales en las instituciones judiciales, policiales, los medios de comunicación y las organizaciones religiosas.
El canciller Lewis también reveló que el año pasado las autoridades panameñas decomisaron 70 toneladas de droga y en lo que va de 2008 han detectado 40 toneladas. Pero reconoció que los recursos que se destinan para combatir el crimen organizado nunca son suficientes.
En eso coincidió con el director de la Policía colombiana, el general Naranjo, quien tiene muy claro que las mafias de la droga “cada día conocen menos de límites o fronteras”.
Conversación de narcos en la zona de frontera
La siguiente es la transcripción de una conversación por radio, interceptada por las autoridades, entre dos hombres a los que investigadores hacían seguimiento en la frontera con Panamá. Hablan, según los agentes, de un cargamento de droga custodiado, al parecer, por la guerrilla y que habría entrado a territorio panameño.
Uno: El Indio recibió lo suyo.
Dos: ¿Sí?
Uno: Sí. El hombre ya tiene la “encomienda”. No hubo lío.
Dos: Y con lo de la seguridad del tesorito, ¿cómo les fue?
Uno: Eso estuvo cuadrado. Ahí no había pierde (...)
Dos: Es que eso me tenía afanado...
Uno: Fresco, hermano. Dos manes del 57 (al parecer, el frente 57 de las FARC) ya me informaron que estaban listos.
Dos: ¿El punto fue el mismo?
Uno: Sí. El paquete llegó puntual a “la Y” y pasó sin lío “al otro lado”.
Dos: O.K. me cuenta, llave. Ojalá por el mismo caminito se vaya el otro. Ahí como por entre un tubo hasta Jaqué.
Cifras y datos sobre lucha contra narcos en Panamá
En lo que va del año, las autoridades panameñas han decomisado más de 40 toneladas de droga en diferentes puntos de todo el país.
En 2007 la lucha antidrogas en Panamá permitió el decomiso de 70 toneladas de cocaína en diferentes lugares del territorio nacional, según el reporte oficial.
Desde hace varios meses, agentes Antidrogas le siguen la pista a testaferros del jefe paramilitar colombiano Salvatore Mancuso, que estarían detrás de la creación de cuatro compañías de fachada, instaladas en las ciudades de Panamá y Colón para lavar millonarios recursos del comercio de cocaína.
Los reportes de las autoridades dan cuenta de que en los últimos seis años en Panamá se han presentado mil 959 asesinatos. Según las pesquisas de los investigadores, una parte no determinada de esos crímenes se atribuye a ajustes de cuenta entre bandas de narcos, especialmente mexicanos y colombianos.
Los grandes protagonistas de la nueva generación de narcotraficantes
“Don Mario” Su verdadero nombre es Daniel Rendón Herrera. Se desmovilizó con su hermano Fredy Rendón, alias El Alemán, pero continuó delinquiendo. Reagrupó fuerzas paramilitares y a narcotraficantes. Es el narco más buscado de Colombia y opera en Urabá, en plena zona de frontera con Panamá.Don Mario salió a relucir en el escándalo que hoy tiene tras las rejas a Guillermo Valencia Cossio, ex director de fiscalías de Medellín y hermano del ministro del Interior, Fabio Valencia. Varias pruebas, entre ellas grabaciones de conversaciones telefónicas, demostrarían que Valencia tenía una estrecha relación con hombres de la organización criminal de Don Mario.
“Capachivo” Hace tres meses Óscar Varela García cayó en manos de las autoridades en el departamento del Valle del Cauca, en el suroeste de Colombia. Los investigadores dicen que era el mayor exportador de droga del país. Hay serios indicios de que después de su captura, algunos de sus cómplices se replegaron a la frontera con Panamá. Las autoridades lo señalan de ser el heredero del imperio criminal que había dejado el capturado Diego León Montoya Sánchez. Los grandes aliados de Capachivo eran los narcotraficantes pertenecientes al Cartel de Sinaloa, en México. La DEA investiga algunas de sus operaciones de venta de droga que fueron detectadas en países como Costa Rica y Panamá. Su captura se produjo en medio de un espectacular operativo que incluyó la interceptación de llamadas telefónicas que el capo hizo a una mujer.
“El Loco” Daniel Barrera es otro de los grandes mafiosos en la mira de las autoridades. Lo califican como sanguinario y muy poderoso. Aseguran los expertos que es el hombre clave que logró la alianza entre narcos, paras y guerrilla para sacar droga de Colombia. Sus tentáculos alcanzan las zonas de frontera, entre ellas Chocó, departamento próximo Panamá. Allí logró unirse a varios frentes de la guerrilla, con los que acordó sacar toneladas de cocaína hacia Estados Unidos. Lo señalan de ser uno de los artífices de la unión de paramilitares y guerrilleros para el mismo fin. Actualmente figura en la lista de los 10 delincuentes más buscados en todo el mundo por las autoridades de Estados Unidos junto a los líderes de la red terrorista Al- Qaeda.
“Jabón” Wilber Varela. Un mito en el mundo del narcotráfico. Hasta hace unos meses figuraba en la lista de los criminales más buscados. Ante la persecución de las autoridades, hizo rodar varias veces el rumor de que había muerto. Solamente en julio de este año, su cuerpo fue encontrado sin vida en un sitio turístico de Venezuela, a donde había huido. Pero hasta allí lo encontraron sus enemigos. Alias Jabón hizo parte de la cúpula del temible Cartel del Norte del Valle. Los registros de los organismos de seguridad señalan que tenía un imperio que se extendió a varios países del continente. Fue protagonista de una cruenta guerra entre facciones de la mafia que dejaron miles de muertos a finales de los años de 1990.
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