Los resultados de la investigación que se adelanta por el hurto de la escultura Juegos de antaño son desconcertantes. La “indignación” del Presidente por la desaparición de este bien se traduce en una intolerable indiferencia a los cuestionarios enviados al Palacio de las Garzas por la Procuraduría de la Nación, a fin de saber quién es el responsable de la custodia de la obra.
Por otro lado, resulta muy extraño que los superiores jerárquicos de los funcionarios a cargo del parque Omar –administrado por el Despacho de la Primera Dama– no hayan exigido explicaciones, más aún, que no hayan iniciado una investigación interna. Si así pretenden que los responsables de la custodia de las piezas no sean objeto de un proceso judicial, deben saber que también correrán con el costo político y el repudio público de esta desacertada decisión. Y eso también implica un absoluto descrédito, cuando el Presidente se rasgue las vestiduras cada vez que hable del hurto. |