MÉXICO. LA MASACRE DE TLATELOLCO CUMPLE 40 AÑOS.
Lo que las balas no callaron
Las cifras oficiales informan de 35 muertos, pero las ONG dicen que las víctimas pasan de 300.
Los estudiantes se congre-garon en la Plaza de las Tres Culturas para exigir demo-cracia, justicia y libertad.
| EFE/Alex Cruz |
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| MEMORIA. Imágenes, recortes de prensa y otros documentos gráficos se exhiben en el Centro Cultural Universitario de Tlatelolco, en ciudad de México, para recordar la matanza de estudiantes ocurrida en esa capital hace 40 años.1098200 |
Hermes Sucre Serrano
hsucre@prensa.com
“México, 2 de octubre de 1968. Una luz de bengala, lanzada desde la torre del templo de Santiago, originó todo. A partir de ese momento, los disparos surgían por todos lados. Las fuerzas militares, en tanques ligeros y vehículos blindados, lanzaban ráfagas de ametralladora ininterrumpidamente. No hay un número determinado de muertos”.
Esta es parte de una noticia publicada por el diario Excélsior de México un día después de la masacre de la plaza de Tlatelolco. Las autoridades oficiales reportaron 35 muertos, pero las Organizaciones No Gubernamentales aseguran que la cifra sobrepasa las 300 víctimas.
La explicación del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz fue simple: agitadores armados, escondidos en los edificios que rodeaban la plaza, iniciaron el tiroteo, por lo que elejército actuó en defensa propia. El ambiente olía a pólvora y el piso estaba teñido de rojo.
Los estudiantes habían concentrado sus energías en la Plaza de las Tres Culturas, en el céntrico y legendario barrio de Tlatelolco de la ciudad de México, para exigir democracia, justicia y libertad. Los manifestantes intentaban atraer la atención ciudadana en vísperas de los Juegos Olímpicos de México 1968.
TLATELOLCO SIGUE VIVO
Aunque hace 40 años de la “Masacre de Tlatelolco”, el eco de la tragedia todavía ocupa las primeras planas de los periódicos.
La escritora mexicana Elena Poniatowska dijo a la agencia de noticias DPA que el impacto de la matanza estudiantil del 2 de octubre de 1968 “sigue siendo enorme en México” y “hay una nueva conciencia sobre todo en los jóvenes”.
En su libro “La noche de Tlatelolco”, premio Rómulo Gallegos 2007, Poniatowska revela que la prensa, los protagonistas y vecinos de la zona vieron a un grupo vestido de civil, con un pañuelo blanco en la mano izquierda, disparando contra la multitud.
“Es un problema que no se ha resuelto. Todavía no se conoce el número de muertos y cada vez se descubren más cosas sobre esta masacre que es ignorada o, más bien, escondida por el gobierno”, añadió.
Raúl Leis, sociólogo panameño, dijo que una manifestación pacífica de estudiantes, profesores, intelectuales, amas de casa y profesionales, fue sangrientamente reprimida por militares y policías que pretendían ocultar los centenares de víctimas.
Afirmó que el trasfondo de la tragedia indica que desde el inicio del conflicto estudiantil, tanto el Gobierno mexicano como el estadounidense propagaron mediáticamente la idea falsa de que las protestas estudiantiles estaban manejadas por agentes del comunismo internacional, en conjunto con aliados mexicanos. Además, el autoritarismo e intolerancia de los mandos políticos tradicionales, que quisieron imponer con violencia el control de un país que los repudiaba ampliamente.
“Hoy Tlatelolco sigue siendo un recuerdo vivo que permitió enormes avances en la conciencia de la población, por lo que se sitúa emblemáticamente como un hecho irrepetible y una advertencia a los que irrumpen con la represión, la intolerancia y la violencia”, concluyó.
Amnistía Internacional pide una aclaración
La agencia de noticias EFE difundió, el pasado 29 de septiembre, declaraciones del ex presidente de México Luis Echeverría (era ministro de Gobernación en 1968) en las que dice que no tiene por qué pedir perdón o ser perdonado.
“He trabajado intensamente siempre; no le pido perdón a nadie ni me lo doy”, expresó el único imputado vivo por los trágicos sucesos del 2 de octubre.
Dijo que las acusaciones en su contra obedecen a que él era funcionario de Gustavo Díaz Ordaz, quien, según Echeverría, aceptó ser el único responsable de la masacre.
EFE también publicó que Amnistía Internacional (AI) pidió el 1 de octubre pasado al Gobierno mexicano, que aclare la verdad sobre la matanza. AI instó al presidente Felipe Calderón a “establecer, de una vez por todas, la verdad que hay detrás de la masacre”. “Cuarenta años después de la masacre, muchos interrogantes inquietantes siguen sin respuesta”, expresó Javier Zúñiga, quien ahora trabaja como asesor de AI, y entonces fue testigo presencial del suceso.
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