NUEVO ESQUEMA ECONÓMICO–POLÍTICO.
De los Bush, solo queda el recuerdo...
Eduardo L. Lamphrey R.
opinion@prensa.com
Después de una espectacular derrota en la Cámara, el programa de salvamento de 700 mil millones de dólares para eliminar las deudas incobrables de los bancos que especularon con hipotecas basura, fue aprobado por el Senado de Estados Unidos, por 74 votos a favor y 25 en contra. Los candidatos presidenciales, el republicano John McCain y el demócrata Barack Obama, ambos senadores, alzaron sus manos para defender esta nueva versión del programa del salvamento, dos candidatos que no pudieron mostrar control de sus partidarios en la Cámara, tuvieron que plegarse al Senado, para poder así, presionar a sus copartidarios y poder aprobar el plan de rescate.
Es muy probable que los panameños tengamos la mirada puesta en los mercados que se derrumban, y las consecuencias que traerá este fenómeno financiero sobre nuestra economía, lo que no nos permite medir la conmoción que estamos experimentando, esto es más que una crisis financiera, estamos ante un cambio geopolítico histórico, en el cual el equilibrio de poder en el mundo está siendo alterado de manera irrevocable. La era del liderazgo global estadounidense, llega a su fin.
Seguidores de la escuela de Chicago de Milton Friedman, los dos presidentes Bush, padre y júnior, orientaron su gestión gubernamental hacia una liberación total de la economía, sobre todo a nivel internacional y generaron guerras como forma de aceleración de su economía. Tales formas no solo produjeron la ruina de Estados Unidos sino, además, la lamentable afectación de la paz del mundo y de la vida de miles de seres humanos. De estas experiencias debemos aprender a repudiar la guerra tanto como la liberación irrestricta del mercado, pero está claro que un libre mercado sin regulaciones, termina empobreciendo al pueblo y quebrando cualquier economía, si no observen las manifestaciones del pueblo estadounidense al denunciar que su dinero ahora deberá solventar las deudas de un sector bancario y financiero que lucró con la especulación, sobre todo con ciudadanos de bajos recursos y sin créditos.
El punto de equilibrio pareciera ser un comercio libre bajo regulaciones estatales, sin llegar al estatismo, que todavía mete miedo a los ideólogos capitalistas. Pese a exhortar permanentemente a otros países a adoptar su manera de hacer negocios, Estados Unidos siempre había tenido una política económica para sí mismo y otra para el resto del mundo. Mientras su poderío económico y militar impuso el modelo monetarista en toda América, ellos mantuvieron cierto proteccionismo para su economía, así mismo crearon condiciones políticas para intervenir militarmente en cualquier país.
Bush padre dispuso la primera guerra del Golfo Pérsico, que tuvo como consecuencia el empeoramiento del déficit fiscal, y para nosotros los panameños, no olvidamos su invasión a nuestro país, dejando una secuela de 5 mil asesinatos de civiles; Bush hijo inició la segunda guerra del Golfo Pérsico y generó con ello un histórico déficit fiscal. Generando más rencor y repudio del pueblo árabe ante una invasión sin causas justificadas, acabando con toda una cultura milenaria y un poder político, que aún los mantiene en una guerra frontal que pide el regreso de su política tradicional.
En el gobierno del padre sobrevino la crisis inmobiliaria de 1989, en tanto en el gobierno del hijo se da la actual crisis inmobiliaria. En fin, dos mandatarios contradictorios, prepotentes y sanguinarios; que hoy sufren los embates del monstruo que crearon y que, seguro, les cobrará con creces sus desmanes y mentiras, que tanto daño les hizo al mundo. En fin esta crisis global apenas empieza, ojalá el mundo pueda afrontarla con voluntad política y optimismo, ahora que empieza un nuevo esquema económico–político y nuevos poderes globales.
El autor es economista
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