CASOS SIN RESOLVER.
‘Cuando el dinero habla, la verdad calla’
1098018Amarilis A. Montero G.
opinion@prensa.com
Las frases de reflexión que publica La Prensa todos los días en su sección de Opinión encierran pequeños mensajes que nos hacen ver la vida y la realidad cotidiana en una forma más clara.
Es por ello que he tomado una de esas frases como la más apropiada para analizar la situación caótica que vive nuestro país. Sin embargo, me voy a tomar el atrevimiento de modificarla para acomodarla a lo que vivimos en la actualidad: “Cuando el poder político y económico habla, la verdad calla”. Y hay que ver que el poder económico y político que tenemos no habla, sino grita y amenaza. Y la ciudadanía calla. ¡Qué pena!
A raíz de los escándalos recientes como el caso de las esculturas Juegos de Antaño extraviadas, la fibra de vidrio de las escuelas, las concesiones amañadas, los contratos fraudulentos y los muchos otros de ingrata recordación, no se ha podido encontrar con la verdad que los panameños decentes buscan. Y tal parece que el patrón de “seguimiento” que las autoridades dicen ejecutar es el mismo para todos los casos. Primero sale una autoridad, llámese director de institución autónoma o semi–autónoma, ministro, fiscal y hasta la procuradora general de la Nación a “informar” por dónde van las investigaciones.
Todavía recuerdo las conferencias de prensa que hacía el ex–ministro Camilo Alleyne al descubrirse la crisis de los medicamentos envenenados y los reportes a medias que daban los “investigadores”. No solo los afectados estaban ansiosos de conocer la verdad de esta crisis sanitaria, sino el resto de la ciudadanía que evitó asistir a las citas médicas y adquirir medicamentos de los estamentos de salud. ¿Qué han arrojado las investigaciones hasta la fecha? Nada concreto. Y la lista de fallecidos a consecuencia de la irresponsabilidad de algunos sigue en aumento. ¿Se enterrará este caso en la Corte Suprema de Justicia? Tal parece que los intereses económicos y políticos no van a dejar que se descubra la verdad.
Otro caso que ha evidenciado el poder de los políticos en cuanto a tapar sus malas prácticas es el de los afectados por las inundaciones de Prados del Este. El grupo de moradores que compraron sus casas con ilusión se encontraron de la noche a la mañana damnificados y sin nadie que respondiera por sus casas y pertenencias. Ahora que reclaman lo que pagaron por el fraude que fue la compra de estas casas, no aparece nadie que pueda responderles. ¿Y quién se quedó con este dinero? Esta es otra verdad pendiente, pero mientras tanto los culpables siguen sin castigo.
Si entramos en el terreno educativo, encontraremos los más sonados casos. Todavía no salgo del asombro al enterarme que las personas que fueron declaradas culpables en la falsificación de diplomas que se reportó en el área de Chame solo van a pagar al Tesoro Nacional mil 750 dólares cada una por este delito. ¿Qué mensaje estamos mandando a esas personas que sí estudian para recibir sus diplomas? Con semejante precedente, se abre la puerta de la impunidad a aquellos individuos que desean lucrar con la necesidad de otros.
Y todavía queda el asunto de los diplomas falsificados de las universidades estatales que están altamente controladas por el partido político en el poder. En el caso particular de la Universidad de las Américas se ha reportado la posible existencia de 37 mil diplomas que han sido obtenidos de manera fraudulenta y que han sido utilizados para incrementar puntajes en el Ministerio de Educación. Si así están los docentes, ¿cómo vamos a formar un estudiante con valores y decencia?
Y por otro lado, tenemos a los especuladores de los precios del combustible. Aunque se trate de explicar que este es un problema que se origina por factores externos (desde un huracán hasta la escasez de producción de crudo), no se justifica los constantes aumentos de precios que agobian a todos los ciudadanos de nuestro país. Aunque se ha dado un congelamiento de precios con tarifas máximas por área, nada nos asegura que el precio del combustible no va a seguir aumentando. ¿Dónde está la verdad en todo este asunto? Es al parecer otra verdad que calla ante el poder económico de algunos.
Ante semejante panorama de desasosiego generalizado, no nos queda más que hacer causa común para exigir respuestas de las autoridades a cargo de las investigaciones correspondientes. También se necesita un cambio de actitud entre las personas que ven que se comenten irregularidades y casos de corrupción y no reaccionan para denunciarlo. Tal parece que muchos prefieren callar porque el dinero, los políticos y los especuladores ya hablaron. ¡Qué pena!
La autora es docente universitaria
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