A FAVOR DE LOS PEQUEÑOS.
De Newman a Cuchi
El libro ‘Cuchi: sello de elegancia’ tiene como fin construir un centro educativo para Malambo.
| LA PRENSA/Archivo |
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| HOGAR. Los niños reciben alimentación, vivienda y educación en las instalaciones. 1096983 |
Ana Alfaro
Especial para La Prensa
vivir+@prensa.com
Entre las actividades más famosas de Newman’s Own estaba un concurso de recetas, celebrado todos los años. Los competidores tenían que incluir un producto de la línea en su receta.
Recientemente, me contaba Alida Fábrega de Ansín, miembro de la Asociación de Amigas del Orfelinato San José de Malambo, que hace unos 15 años, a petición de sor Lourdes, directora del orfanato, se pusieron a buscar maneras de recaudar fondos, y leyendo una revista se enteraron del concurso que promovía la empresa de Newman, y decidieron inscribirse.
Lamentablemente se les informó muy gentilmente a vuelta de correo, que la oferta era válida únicamente para residentes de Estados Unidos.
No obstante, las señoras no cesaron en sus esfuerzos de aliviar los serios problemas de desnutrición de los niños huérfanos, que entonces habitaban una vieja instalación en Santa Ana. Los tiempos eran difíciles, y no había institución que los ayudase.
El orfanato en sí , cuenta Ansín, “fue fundado hace 117 años por un filántropo panameño, don Manuel Jaén. Desde sus inicios ha estado regido por las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul y originalmente solo recibía a niñas huérfanas.
Sin embargo, las necesidades de la niñez panameña han requerido que se amplíe el apoyo que se les brinda en Malambo, y hoy día viven en el hogar niñas y niños desde horas de nacidos hasta los 18 años”.
Prosigue Ansín, indicando que “dentro de nuestros amiguitos y amiguitas hay niños y niñas huérfanos maltratados, abusados, contagiados de VIH, discapacitados, en fin, se trata de dar cariño y hogar al niño o niña que lo necesite. Además de la vivienda, se les ofrece educación escolar.
Malambo ha contado con una escuela en sus predios desde casi los inicios, sin embargo, ésta solo llegaba hasta el noveno grado”.
Actualmente, el orfanato tiene la necesidad imperante de construir un plantel para alojar los tres últimos años de bachillerato para los más de 450 niños, tanto del orfanato como de comunidades aledañas que cumplen con el perfil de situación crítica, razón por la cual acudieron a Gloria (Cuchi) de la Guardia y a su hija, Cristina de la Guardia de Berguido, para crear una hermosa obra, cuyo tema es precisamente aquel en que “la Cuchi” sobresale: bellos ambientes y exquisita comida.
El libro se llama Cuchi: sello de elegancia y está disponible en librerías y otros establecimientos, a un precio de 60 dólares. En el recetario aparece una de las creaciones de la Cuchi, fácil y deliciosa.
VEA ¡Luces, cámara...filantropía!
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