EL DORADO. PASTAS Y ALGO MÁS.
Restaurante La Scala
Aunque hay un par de ‘platos fuertes’ en la carta, nos dedicamos casi exclusivamente a las pastas.
| LA PRENSA/Maydée Romero |
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| FAMILIAR. Comparte el menú del Caffè Pomodoro, pero no tiene el encanto del patiecillo iluminado de su pariente.1096926 |
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Aristóloga
Especial para La Prensa
vivir+@prensa.com
El término es poco elegante, y no es castizo siquiera, pero lo que hago muchas veces, cuando busco restaurantes que reseñar, de los que no generan expectativas automáticas por su decoración, el chef que lo comanda, etc., es: “trolear”.
Es argot de pescadores de aguas profundas, proveniente del inglés to troll, o sea navegar a baja velocidad, arrastrando una o varias líneas de carnada. Yo arrastro la mirada, y a veces siento espanto, pero a veces me encuentro con un lugarcito que vale la pena. Tal fue el caso de La Scala, que queda justo después de la farmacia Arrocha de la vía Ricardo J. Alfaro.
No tiene nada muy novedoso, pero la comida al menos es buena. Luego me enteré de que es una “sucursal” del Caffè Pomodoro (la carta lleva el nombre de este último).
Comenzamos pidiendo una pizza a los cuatro quesos: gorgonzola, gouda, mozzarella y fontina, con salsa de tomate, que vino delgadita y con bastante queso. Buen presagio.
Luego, unos aros de calamar rebozados, crocantitos por fuera y tiernitos por dentro, con su correspondiente salsa tártara; una ensalada caprese vino como Dios manda, con fior di latte (mozzarella fresca, pero de vaca y no de búfala) y albahaca en chiffonnade; una sopa de tomate, con guarnición de crema batida, estuvo excelente.
Pasamos a las pastas, que hicieron de plato fuerte. El menú te permite elegir de entre siete pastas secas y 17 salsas. Nos decantamos por unos penne a la siciliana, con tomates, berenjenas y trozos de mozzarella, muy sabrosa; linguini con la clásica bolognesa, que estuvo normal, pero no fue ningún wao, y spaghetti a la carbonara, al estilo de esas con mucha, mucha crema, y torreznos de tocino (hay que recordar que aunque sea italiano el sitio, es “al estilo chef Willy”, quien lleva mantequilla y no aceite de oliva en su ADN –¡ey!, no me quejo, solo observo-).
Posterior, y anónimamente, mandé a pedir unos canelloni rellenos de ricota y abundante espinaca, gratinados con salsa de tomate, bechamel y queso, y unos gnocchi que aunque no eran etéreos como un retacito de nube estuvieron deliciosos con una inusual salsa de crema, cebolla caramelizada y tomates secos.
De postre, una tarta de manzana estuvo sabrosa; un rum cake algo tieso y el tiramisú comenzaba a agriarse. Pero en general, la experiencia fue positiva. No vi listas de vino, pero tienen una selección corta de argentinos, chilenos y un par de italianos. Las cervezas, eso sí, frías. Dixit.
FICHA TÉCNICA
• COMIDA: Buena
• SERVICIO: Atento
• AMBIENTE: Trattoría
• PRECIO: $15 a $25
• RECOMENDADOS: ‘Gnocchi’ con tomates secos ($8.95); ‘Penne’ a la siciliana ($6.95)
• RELACIÓN COSTO-CALIDAD: Sopa de tomate ($3.95); ‘Pizza’ ‘quattro formaggi’ ($3.25/$4.50)
• ACCESO A DISCAPACITADOS: Acera
• FUMAR: No
• HORARIO: 12:00 m.d. a 12:00, lunes a sábado.
•DIRECCIÓN: Ave. R.J. Alfaro
•TELÉFONO: 236-7146
•ACEPTAN: Visa, MC, Amex
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