FERIA INTERNACIONAL. concurso de platos.
Degustación, a prueba
‘Perú, mucho gusto’ presentó platos como el ceviche, tallarín saltado y arroz ‘chaufa’.
| EFE/Paolo Aguilar |
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| EVENTO. El acto consistió en conferencias, clases magistrales de cocineros internacionales y exposiciones.1095982 |
LA HABANA, Cuba /EFE
La variada y mestiza cocina peruana, ahora tan de moda, estuvo de fiesta este fin de semana pasado con la celebración de la primera Feria Internacional Gastronómica: “Perú, mucho gusto”.
Organizada por Promperú y la Sociedad Peruana de Gastronomía, la feria consistió en conferencias, clases magistrales de cocineros internacionales, exposiciones y concursos de platos.
No por nada el país andino es, según el libro Guinness de los Récords, el que mayor cantidad de comidas típicas tiene en el mundo: 491 platos que son resultado de la mezcla de tradiciones culinarias tan dispares como la china, la española o la andina.
Las propias palabras del presidente de Perú Alan García durante la ceremonia de inauguración, en las que afirmó que “Lima es la capital culinaria del mundo”, demuestran que la cocina en el país andino es motivo de orgullo nacional.
Y es que, a falta de una industria potente y con la selección de fútbol a punto de quedarse sin opciones para clasificarse para el próximo mundial, los peruanos se resignan a encontrar en los fogones el motivo para hacer patria.
Desde que se entró en el recinto donde se celebró la feria, los olores atraían la atención hacia las carpas en las que los restaurantes más representativos de Lima preparan todo tipo de comidas a tres dólares el plato.
Desde el ceviche (pescado crudo marinado en limón), hasta el tallarín saltado o el arroz chaufa propio de la cocina chifa, que es mezcla de las tradiciones culinarias china y criolla, los platos se prepararon y fueron consumidos por los visitantes en el centenar de mesas dispuestas para la ocasión.
Por su parte, la cocina limeña más tradicional y criolla estuvo presente en un sector bautizado como calle Tradiciones, en honor a la popular obra del escritor Ricardo Palma.
En medio de una ambientación de la Lima colonial, se mezclaron olores de la fritura de picarones, rosquillas de harina de calabaza, con la plancha de los anticuchos, pinchos morunos de corazón de res, de la carretilla de Doña Pochita.
Esta mujer vino a la capital peruana desde el interior del país hace años para cocinar anticuchos y, con ellos, ya ha pagado la carrera de enfermería de su hija.
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