TAL CUAL
CHARADA. Bruno Tamburrelli tenía hasta el café preparado para cuando llegara la DIJ a su casa en busca de las estatuas de bronce. Y como se tardaban, él mismo los fue a buscar el viernes. Así evitó que le cayeran de sorpresa, como le pasó a otro compadre de la presidenta de la Junta del Carnaval, el miércoles. Por supuesto, donde Tamburrelli no encontraron las piezas hurtadas o cualquier otra cosa que, en 48 horas –tiempo suficiente para una mudanza–, pudiera ser puesta fuera de la vista de las autoridades. Así, la “inspección” pareció más una excursión de kínder.
PARACAIDISTA. Balbina Herrera se apareció sin avisar en el Congreso de Agroexportadores en Chitré, organizado por la Gremial de Agroexportadores no Tradicionales de Panamá (Gantrap). Aunque su nombre no estaba en el programa, eso no fue obstáculo para que se colara entre los oradores. Ahora no solo va a los foros a los que la invitan, sino también a los que no.
DESCUIDO. Lo más curioso del congreso de la Gantrap, es que uno de los socios de ese gremio es Varela Hermanos, propiedad de la familia de Juan Carlos Varela, quien –a diferencia de Herrera– no tuvo ningún protagonismo dentro del evento. Le robaron los huevos al águila, con el águila en el nido.
Mónica Palm
mpalm@prensa.com
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