Enfoque gerencial
De Berlín a Nueva York
1095838Gustavo Manrique Salas
negocios@prensa.com
OPINIÓN. La crisis financiera de Estados Unidos ha desatado una ola de inquietud sobre el futuro del capitalismo tal como lo conocemos y los adversarios de las libertades económicas se están dando un gran banquete mediático, acompañado de un discurso demagógico y populista. Para Joseph Stiglitz, “la crisis financiera de Estados Unidos es para el capitalismo lo que fue el desplome del muro de Berlín para el comunismo”. Lo que está en juego no es la quiebra de unos bancos, sino la salud de nuestro sistema de libertades económicas, que es la mejor manera de generar progreso, reducir la pobreza y que nos permite, como dice el Fraser Institute, “decidir el modo de desarrollar y utilizar nuestras capacidades productivas, intercambiar bienes y servicios, competir en mercados y conservar los frutos de nuestro trabajo”.
El Informe Anual 2008: la libertad económica en el mundo, elaborado por el Fraser Institute de Canadá, también destaca que los países con más libertad económica crecen más rápidamente y logran un mayor ingreso per cápita, distinto de los que son menos libres. Esto es lo que está en juego, en especial en Latinoamérica, donde comienza a verse erosionado el sistema democrático. Pero los verdaderos enemigos del sistema son la falta de transparencia, sumado a la insaciabilidad y la arrogancia de muchos de los líderes empresariales. Desde hace algunas décadas se viene planteando la necesidad de “acercar” los beneficios del sistema a la gente común.
En este contexto, los temas de responsabilidad social corporativa, ética y transparencia, gobierno corporativo y comunicación corporativa con grupos de interés; por ejemplo, que han sido subestimados hasta la fecha comienzan a cobrar sentido.Hay que reconocer que el sistema y la iniciativa privada han ocultado con complicidad procesos de corrupción en las empresas. Esta afirmación está respaldada por el Barómetro Global de la Corrupción 2007 publicado por Transparencia Internacional, el cual revela que después de los partidos políticos, el poder legislativo y la policía; las empresas y el sector privado son considerados como las instituciones más corruptas.
Esto significa que el público en general es más crítico que antes acerca del rol de las empresas privadas en los procesos de corrupción. Según Transparencia Internacional, el costo de la corrupción mundial equivale a más de 5% del producto interno bruto global, lo cual representa 2.6 billones de dólares. Los fraudes contables, por ejemplo, ya se están haciendo recurrentes y basta esperar los resultados de las investigaciones que realiza el FBI sobre algunas de las grandes instituciones financieras norteamericanas, para elevar las preocupaciones.
Los procesos de corrupción y la avaricia son las principales causas de la pobreza y muy probablemente la razón fundamental por la cual el sistema capitalista está perdiendo credibilidad y confianza entre los ciudadanos. “Tenemos que encontrar una manera para hacer que los aspectos del capitalismo, que sirven a la gente más rica, sirvan a los pobres también”. Así lo declaró Bill Gates en parte de su discurso en Davos divulgado por el Wall Street Journal. Al parecer, los efectos de la crisis están por verse.
El autor es representante de la Red Iberoamericana de Directores de Comunicación.
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