Calcular cuánto respeto siente el Gobierno por el trabajo que se toman los ciudadanos para mejorar la justicia no es tarea difícil. La respuesta es ninguno. La palabra que mejor describiría la actitud de los gobernantes frente a temas de trascendencia como éste, es desprecio; porque después de los innumerables meses que invirtió la sociedad civil en hacer de nuestra justicia algo respetable, resulta que solo 3 de 30 acuerdos consensuados en el Pacto de Estado por la Justicia han logrado avances.
Si a esto el Gobierno le llama empeño, qué podremos esperar de problemas acuciantes, como la pobreza, la violencia… y no hablemos de la corrupción, que parece ser a donde conducen todos los caminos.
En contraste, los políticos desarrollan vertiginosas velocidades en proponer, desarrollar o ejecutar temas, proyectos y obras de su interés particular, soslayando las necesidades de la colectividad. La ausencia del Presidente en los asuntos nacionales solo deja ver su desdén y displicencia por el futuro de esta Nación, cuyos ciudadanos ya no tienen dónde acudir. |