EJECUTORIAS.
El año de nuestros deportistas
Carlos David Abadía Abad
opinion@prensa.co
En el título de este artículo me he referido a los deportistas y no al deporte, ya que este último incluye a los dirigentes y éstos, con excepción de dos o tres, han sido una vergüenza nacional e internacional. Nuestros deportistas han sacado la cara por nuestro país, a pesar de todos los escollos que han tenido que superar.
Irving Saladino nos dio la primera medalla de oro en unos juegos olímpicos, a pesar de uno de nuestros “dirigentes” le había negado una beca que lo beneficiaría y hasta lo insultó y humilló al llamarlo cobarde.
Mariano Rivera se convirtió en el segundo mejor cerrador de la historia de la grandes ligas, en el menor tiempo que cualquier otro y con el mejor promedio de carreras limpias para un cerrador que ostenta esa cantidad de juegos salvados y aun, para más orgullo de todos nosotros, fue designado como el jugador de los Yankees que hizo el último lanzamiento durante el juego que marcó el cierre del legendario Yankee Stadium.
El nadador César Barría, quien a pesar de haber perdido una pierna, se convirtió en el primer latinoamericano en cruzar el estrecho de Gibraltar y la tercera persona, con impedimento físico en el mundo, en cruzarlo.
Las hazañas de estos tres ilustres panameños deben servir para que se promueva una reingeniería en la política deportiva de nuestro país. Iniciando con la promoción del deporte en nuestras escuelas, para que se aumenten las horas de práctica de educación física, en vez de eliminar esta asignatura del currículum escolar, como se ha dicho que se tiene pensado.
Solo esta acción tendría resultados sociales estupendos: retiraríamos a nuestros jóvenes de las tentaciones de la calle; disminuiríamos las posibilidades de que consuman drogas o caigan en otros vicios; desarrollaríamos cuerpos sanos; combatiríamos la obesidad juvenil (que se está convirtiendo en un problema de salud pública), abriríamos la oportunidad de descubrir a nuevos exponentes en las diferentes ramas deportivas.
Se impone reestructurar todas las federaciones deportivas y que el Estado juegue su papel para eliminar a todos estos “dirigentes deportivos” que solo han afectado el deporte panameño.
Panamá en su corta historia ha dado grandes deportistas, a pesar de todas las limitaciones de estructuras físicas, de malos dirigentes y del poco interés que los gobiernos han demostrado en este aspecto.
Estos tres deportistas panameños son nuestro orgullo nacional y la fuente de inspiración de toda nuestra juventud. Aprovechemos sus logros, para que en poco tiempo tengamos nuevos Saladino, Rivera y Barría.
El autor es odontólogo y político
|