CUOTA DE PODER.
Alzamiento en las Naciones Unidas
Latinoamérica recordó los sermones sobre la autorregulación del mercado, y EU opta por intervención. NACIONES UNIDAS/EFE
Los debates de la 63 Asamblea de Naciones Unidas están siendo escenario de una rebelión de los países emergentes a los que la crisis financiera les ha dado un argumento potente para reclamar una reforma de los organismos internacionales y que las decisiones que afectan a todos no sean únicamente tomadas por las grandes potencias.
Latinoamérica aprovechó la tribuna mundial de la ONU para tomarse la revancha contra EU y denunciar que la falta de control sobre su sistema financiero tendrá un efecto devastador en los países del sur.
El sismo financiero con epicentro en EU disparó todas las alarmas en la comunidad internacional y amenaza con poner en riesgo los Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM) que fijó la ONU para 2015. Los discursos de los dirigentes de 192 países participantes esta semana en la Asamblea de la ONU están dominados por el temor a que el contagio de la crisis de EU origine una recesión global.
En Latinoamérica se destaca ahora que las recetas y lecciones económicas que impusieron a los países en desarrollo no se las aplicaron así mismos. “Hoy ya no pueden hablar del efecto caipirinha o del efecto tequila, del efecto arroz, o del efecto que siempre denotaba que la crisis venía de los países emergentes hacia el centro. Hoy, si tuviéramos que ponerle un nombre, deberíamos decir el efecto jazz, que va desde el centro de la primera economía y se expande a todo el mundo”, dijo la presidenta argentina, Cristina Kirchner.
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