La dirigencia obrera se precipita al convocar protestas y romper diálogos que impiden acuerdos con el sector empresarial en materia de salarios. También interpreta antojadizamente el ofrecimiento de los empresarios para darle a sus empleados documentos negociables que permitan el canje de comida, servicios de salud y educación.
Tal parece que lo que pretenden los trabajadores es desestabilizar el país con inconducentes manifestaciones callejeras, para generar un clima de incertidumbre que en nada contribuye al desarrollo social ni profesional del gremio, mucho menos a la creación de empleos. Para nadie es un secreto que el costo de la vida ha subido; que los servicios básicos también, pero el alza igualmente golpea a las empresas, por lo que tanto trabajadores como patronos debemos buscar alternativas en aras del beneficio común. Y no es por la fuerza que se conseguirá.
Eso lo saben los sindicalistas, por ello es inexcusable la actitud desafiante de levantarse de una mesa de concertación. Al hacerlo, las soluciones a los actuales problemas tomarán más tiempo y de seguro todos pagaremos el costo. |