UNA OPORTUNIDAD DE ORO.
Excusa de 99 centavos
Valentín Fernández Bernal
opinion@prensa.com
No soy analista político ni pretendo serlo, pero vivir en este país tropical en donde cada día tenemos que escuchar y leer cada cosa, me motiva a expresar lo que pienso, sobre todo, de esta incipiente clase política con la que nos toca convivir. Me voy a referir a las declaraciones del hábil comerciante –y lo llamo de esta manera, pues no me nace llamarlo de otra–, Ricardo Marinelli ante el reto que le propuso el señor Juan Carlos Valera de ir a unas interprimarias y definir quién debe estar al frente de una alianza que le permita el triunfo en las elecciones de mayo de 2009.
Los argumentos del señor Martinelli para no aceptar las interprimarias con el partido Arnulfista me parecen, en mi humilde opinión, simplemente una excusa barata que no convence a nadie. Ni siquiera a aquella población que simpatiza con él y que se ha dejado impresionar por sus “obras sociales”. Recuerdo aquellos días en el reino de doña Mireya, cuando el comerciante formaba parte de ese gobierno que hoy repudia. Dios me libre, no me mal entiendan y piensen que estoy defendiendo dicha administración, pero es curioso observar que ahora simplemente la señora, y todo lo cercano a ella, le apesta al señor Martinelli, quien busca guardar toda distancia.
Lo que usted experimenta ahora mismo es sencillo, señor Martinelli, la popularidad que tenía la obtuvo del voto fácil, de ese que se impresiona fácilmente; pero hay gente pensante en este país que no come del cuento, sobre todo, al ver esas propagandas que dan mitad risa mitad lástima, pues parecen haber sido hechas por un chiquillo de primer ciclo y, al final, su contenido no dice nada valioso ni coherente. Lo retratan a usted como una persona que desprecia la oportunidad de graduarse como político y, al pueblo panameño, le niega la oportunidad de saber quién es quién, antes de ir a unas elecciones generales.
No mantengo ningún lazo ni afinidad con el partido Arnulfista, pero como panameño me molesta ver cómo los “políticos” criollos hacen las cosas a su conveniencia, perdiendo una oportunidad de oro para que nuestra democracia crezca y se fortalezca.
Es mucho lo que está en juego y hay oportunidades en la vida que no se repiten. De seguir este paso, lo que veremos el próximo mayo será una pelea de una tigresa con dos burros amarrados. Aunque, quién sabe, pues el señor Varela aparentemente mejora en las encuestas y en eso sí me recuerda a la doña en 1999, cuando se enfrentaba al Muñeco.
Los panameños necesitamos que nuestra democracia madure y ver una contienda electoral en donde gane el mejor, producto de un consenso que nos permita elegir a la mejor persona para que rija el destino de este país por cinco años; un líder que, independientemente del partido al que pertenezca, proponga una mejor forma de hacer las cosas.
El autor es estudiante de Administración de Empresas y Mercadeo
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