circulación.en el distrito de PANAMÁ hay 410 ESTACIONÓMETROS.
La invasión del espacio público
Falta de espacio, malos hábitos y hasta las reglas perjudican la áreas de todos los ciudadanos.
En Vía Argentina, Calle 50, Vía España, Obarrio, solo por mencionar algunos lugares, se agudiza el problema.
| LA PRENSA/Maydée Romero |
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| urbanismo. Datos del Municipio de Panamá indican que por lo menos 4 mil estacionómetros son necesarios en el distrito de Panamá1085848 |
Urania Cecilia Molina
umolina@prensa.com
Costa del Este es promovida como una de las zonas de la ciudad mejor planificadas. El barrio se divide en áreas residenciales, comerciales, de oficinas e industriales, claramente identificadas.
Pero en el sector donde se levantan los edificios corporativos, hay algo que llama la atención: El espacio que supuestamente debería ser zona de circulación, está lleno de autos que, en apariencia, no encuentran estacionamiento dentro de los edificios.
Es una escena que se repite en otros sectores de la ciudad donde abundan las torres de oficinas, como en Calle 50, el área bancaria, Vía España o en Calidonia: autos encaramados sobre las aceras o en las isletas, estacionados en zonas marcadas con línea amarilla o frente a los hidrantes. Las áreas para estacionar parecen tan escasas, que la ciudad entera tiende a convertirse en un gran lote de aparcamientos.
La norma urbana que establece cuánto espacio debe dejarse para estacionamientos, tampoco ayuda. De acuerdo con Rosa Moreira, subdirectora de Ingeniería del Municipio de Panamá, la ciudad está dividida en mosaicos y cada uno de ellos tiene un uso de suelo diferente. En el caso de los edificios o sectores destinados a oficinas, la norma dice que se debe dejar un estacionamiento por cada 60 metros de construcción.
En un lugar de trabajo, como un call center, por ejemplo, en 60 metros cuadrados pueden acomodarse, fácilmente, cubículos de trabajo hasta para 25 personas.
El ex presidente de la Asociación Panameña de Corredores y Promotores de Bienes Raíces, y gerente de Inversiones Natasha, Iván Carlucci, admitió que la norma se ha “quedado chica” para la creciente necesidad de espacio para estacionamientos en esta ciudad en la que se multiplican las torres corporativas y comerciales. Mientras la norma no se adecúe a la realidad, agregó, los conductores colocarán sus autos donde puedan.
El problema, sin embargo, va más allá de lo que establece la ley. Ismael Liber (nombre ficticio), un trabajador de una compañía ubicada en Costa del Este, reconoció que en su empresa hay un lugar asignado para estacionar el auto, pero él prefiere dejarlo en la calle, una decisión que perjudica el área que pertenece a todos los ciudadanos.
Una trabajadora de otra empresa contó, por su parte, que en el edificio donde está ubicada la compañía, hay varios dueños y los estacionamientos se distribuyen entre todos. La empresa ha destinado los espacios para el uso de los clientes o de sus propios vehículos, dejando a los empleados con la única alternativa de buscar lugar en las calles adyacentes.
La situación para los empleados es difícil, porque la empresa está en plena área bancaria, donde ya casi no cabe un puesto más de venta de lotería.
De acuerdo con datos del Municipio de Panamá, en la ciudad hay 410 estacionómetros, mientras que el parque vehicular supera los 300 mil carros. Desde hace tiempo está pendiente una licitación para colocar más aparatos, pero el proyecto no se ha concretado.
El tesorero municipal Mario Miranda dijo que se necesitan por lo menos 4 mil estacionómetros. Mientras tanto, Moreira informó de que en el Ministerio de Vivienda se están revisando las normas de urbanismo. Aunque se intentó obtener detalles precisos de esta reforma, la relacionista pública de la entidad, Tabané Beitía, explicó que el ministro Gabriel Diez no se encontraba y que solo él podía dar autorización para brindar información.
Carlucci, dijo que una solución podría ser la creación de edificios de estacionamientos en áreas de gran actividad comercial, aunque considera que la falta de aparcamientos no es el problema real, sino el servicio público de transporte que obliga a las personas a usar sus autos.
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