denuncia.Sacerdote está citado en la corregiduría.
Arquidiócesis defiende a Kasuboski
Moradores de Tortí denuncian expropiación de tierras y cobro exagerado por acueducto rural.
Pablo Kasuboski trabaja en Wacuco y Alto Bayano desde hace 20 años, establece un comunicado de la Iglesia. José Somarriba Hernández
jsomarriba@prensa.com
La Arquidiócesis de Panamá salió al paso de las acusaciones que, contra el sacerdote Pablo Kasuboski, han hecho públicas moradores del corregimiento de Tortí, en el distrito de Chepo, relacionadas con la instalación del acueducto rural y la apropiación de tierras.
De acuerdo con un comunicado de la Oficina de Comunicación y Prensa de la Arquidiócesis, Kasuboski ha trabajado en el área de Wacuco y Alto Bayano durante 20 años “impulsando obras sociales como la construcción de carreteras, viviendas, acueductos, centros de salud, escuelas y capillas”.
Kasuboski dirige la Fundación Parque Natural San Francisco, a través de la cual se maneja un acueducto rural que beneficia a unas 5 mil personas del área. Esta misma fundación procura la compra de terrenos para asegurar la calidad del agua del río Cucuyal –de donde se surte el acueducto– y precisamente al sacerdote se le acusa de haber expropiado un terreno colindante.
Pero en el comunicado, la Arquidiócesis establece que “el terreno de 170 hectáreas de la señora Mercedes Cureña fue indemnizado, según consta en documento certificado de la corregiduría de Tortí, a Hipólito Cedeño, quien era el dueño del terreno y a la vez presidente del Comité del Acueducto, en 1998, por la suma 3 mil dólares...”.
Sobre el cobro de 115 dólares por la instalación del medidor de consumo de agua – en el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales cobran entre 40 y 58 dólares por el mismo trabajo y equipo–, la Arquidiócesis de Panamá establece que si bien es cierto que Kasuboski administra los acueductos de San José de Cañazas y de Tortí/Playa Chuzo, “son los usuarios que en reunión pública deciden el precio por la instalación y el consumo de agua”.
Liliana de Gibbs, recaudadora del acueducto, explicó además que el dinero cobrado por las instalaciones y por el pago del servicio de agua “va para el fondo y para pagar las indemnizaciones a quienes se les compró allá arriba en la toma, en la cuenca del río Cucuyal, que son más de mil hectáreas”.
Precisamente sobre la compra de terrenos, la Arquidiócesis establece que se hace para garantizar la biodiversidad y recursos naturales en Wacuco y Alto Bayano.
Kasuboski está citado para mañana martes en la corregiduría de Agua Fría, en Darién, por supuestamente incumplir con la construcción de un camino por el que cobró 6 mil dólares a madereros.
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