CENTRALIZACIÓN.
Antenas vecindad
Juan Carlos Pastor
opinión@prensa.com
¿Qué implica la actitud de un funcionario público con mando y jurisdicción, obligado a servir y a responder consultas a la ciudadanía dentro del marco de sus competencias, que ignore atender dicha consulta? Esto solo es permisible en una sociedad que no se respeta y no ama a los suyos. Ocurre donde la ignorancia y mediocridad son el mejor mecanismo para dividir a los grupos sociales, someterlos y robarles por la vía que sea, sus libertades, ideales, dignidad e incluso la vida.
Ahora explota otra bomba en Villa Zaíta, La Rotonda, donde la actitud inconsciente e incompetente del ministro del ramo, ligada a intereses económicos en exclusión de los sociales, provoca la protesta pública. Los hechos ponen de manifiesto la reiterada actitud de nuestros representantes públicos de construir, con su omisión, la creciente desconexión entre la actividad y políticas públicas, del concepto sociedad, comunidad.
Obsérvese la estructura de cada institución, justicia, educación, universidades estatales, policía, salud. Todo es un solo poder centralizado movido por una misma mano, donde la participación cívica es observada como un elemento absurdo, siendo tanto lo contrario y que en su hipocresía ponderan políticos “!Descentralización!” como un bien inalcanzable por el cual trabajaron.
En Villa Zaíta la realidad es otra y la bruja les ha salido a estos funcionarios, lástima que cosas como estas no puedan copiarse al contexto de otras comunidades en virtud de aquella carencia propiciada por un Estado centralista, egoísta y autoritario. Acá son comunidades bien organizadas de personas conscientes dispuestas a pelear por su calidad de vida y a enfrentarse por todos los medios a las interpretaciones legales, morales e inmorales de cualquier ministro en su afán ciego de disfrazar la verdad con legalismos absurdos e incongruentes.
En esta lucha quedan claros los intereses perversos de reformar cada aspecto de la seguridad del “Estado”, donde los panameños no sabemos cuál es aquel “Estado” ni dónde queda, pues es evidente que ya tenemos una plataforma sentada donde la mora excluye la justicia y los derechos, quedando solo por colocar los últimos ladrillos de aquella prisión de la represión que viene prosperando en contra de la población panameña vendido ya, el cuco de la violencia.
El autor es abogado
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