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Panamá, domingo 31 de agosto de 2008
 

TRÁFICO DE SERES HUMANOS. 80% SON MUJERES OBLIGADAS A PROSTITUIRSE.

Esclavitud moderna, una realidad en alza

Entre 800 mil a 1.2 millón de seres humanos son traficados anualmente en el mundo.

La explotación hasta la reducción en esclavitud aún existe y abarca a muchos menores de edad.

MCT DIRECT
ATRAPADOS. Los antiguos esclavos cazados en África eran sometidos mediante grilletes, actualmente las ataduras son más sutiles, pero igual de degradantes. 1081504
Rosina Ynzenga
Especial para La Prensa

¿La esclavitud pertenece al pasado?... se empiezan a preguntar los organismos internacionales ante el avance del tráfico de seres humanos de los últimos tiempos. Hoy día esta práctica está considerada por Naciones Unidas como el tercer negocio ilegal más lucrativo después del tráfico de armas y de drogas.

Esta etapa oscura de la historia se evoca cada año en el Día Internacional para el recuerdo del comercio de esclavos y su abolición. Durante esa época se estima que entre 10 millones a 28 millones de personas fueron capturadas en África y llevadas a diferentes lugares en contra de su voluntad. Otros 17 millones de seres humanos fueron vendidos en Oriente.

Aunque algunos expertos consideran que estas cifras deberían aumentarse en 50%, por los cautivos que morían durante la captura o el transporte. De esa cifra, 13 millones de hombres, mujeres y niños terminaron en las antiguas colonias de América y el Caribe.

En Panamá, se calcula que alrededor de tres millones de personas llegaron a sus costas atlánticas para ser comercializadas como esclavos.

En diciembre de 1851, se abolió en tierras panameñas la esclavitud. A pesar de esa decisión, un siglo y medio después se sigue negociando con personas. Ya no se les llama esclavos ni se habla de esclavitud sino de tráfico de seres humanos.

GRILLETES

La historia cuenta que los castigos a los esclavos huidos eran los grilletes, los latigazos o cortar la oreja como se hacía durante la época colonial en Panamá. Hoy son amenazas contra la familia que se queda en el lugar de origen.

En el pasado, los esclavos que conseguían fugarse se escondían en los montes y se les llamaban cimarrones. En Panamá, llegó un momento en 1575 que el censo de esclavos revelaba que había 5 mil 600 negros, de los cuales 2 mil 500 eran fugitivos.

Actualmente, el único lugar donde las víctimas de este tráfico pueden esconderse son las casas de acogida, donde les protegen las autoridades. Si antes se prefería a hombres para poder llevar a cabo los trabajos más duros en el campo y en la construcción de las ciudades, hoy los traficantes eligen a mujeres y niñas para ser, en su mayoría, explotadas sexualmente.

Si las cifras del pasado pueden ser alarmantes, las que barajan los organismos internacionales que luchan contra este tráfico, siguen siendo alarmantes.

El secretario de Estado de Portugal, Jorge Lacão, afirmó que se oscila “entre 800 mil a un millón 200 mil de seres humanos traficados anualmente en el mundo, 80% de los cuales son mujeres, sobretodo para fines de explotación sexual, y la mitad en edad infantil”.

ESCLAVAS MODERNAS

Lo cierto es que las mujeres son las víctimas preferidas para el tráfico de seres humanos. Féminas con bajo nivel educativo que abandonan sus casas seducidas por el espejismo de un futuro mejor. Falsas promesas económicas que se desvanecen en el momento de llegar al país de destino.

“Es absolutamente imperioso apoyar a las víctimas, sobre todo cuando se trata de mujeres y niños”, reconoció Franco Frattini, político italiano.

La mayoría de ellas termina siendo esclavas sexuales en los prostíbulos europeos o americanos.

UNICEF afirmó que cerca de 500 mil muchachas entran ilegalmente a Europa, y otros 200 mil niños son enviados al mismo lugar desde África Occidental para después traficar con ellos.

La Organización Panamericana de la Salud resalta que este delito provoca en las víctimas graves secuelas físicas y psicológicas. Muchas de estas personas presentan una constante sensación de desamparo, falta de autoestima, depresión o tendencias suicidas, además de estar expuestas a contraer enfermedades venéreas así como sida.

Diferentes organizaciones internacionales expresan que anualmente alrededor de 500 mil mujeres son sacadas de América Latina por las redes de tráfico de personas humanas con destino a Europa o Estados Unidos (EU). La mayoría de estas féminas viven en situaciones de extrema pobreza o con grandes carencias económicas y que socialmente están desprotegidas. Las falsas promesas de los traficantes les hacen creer que van hacia una vida más fácil donde podrán coronar sus sueños.

Pero lo cierto es que muchas de ellas terminan en países donde no conocen el idioma, por lo que tienen mucho más complicado poder escapar. Una situación que acentúa todavía más su sensación de vulnerabilidad y les aleja de poder encontrar ayuda de los gobiernos o de centros para víctimas del tráfico de seres humanos.

La mayoría proviene de África, Europa Oriental, América Latina y el Caribe. En estas dos últimas regiones del planeta además se da el tráfico entre diferentes países. Mientras que en todas estas zonas los destinos preferidos son Estados Unidos, Europa Occidental, Israel, Japón, Tailandia y Turquía.

“Pagamos cada uno 25 mil dólares para llegar a Suecia. El viaje duró dos meses y medio donde estuvimos encerrados la mayor parte del tiempo”, afirma Nasik Almuraid, que través de una de estas redes llegó a Europa. Este es uno de los miles de testimonios recogidos, narrado por una de las víctimas.

DIFÍCIL DE CALCULAR

Al ser un negocio ilícito, es muy complicado ver su alcance. Por su parte Naciones Unidas estima que el monto total de víctimas del tráfico de seres humanos es de entre 2 millones a 4 millones de personas. Por su parte la Brigada Nacional contra el Crimen de la Policía británica considera que anualmente cerca de 200 mil personas son introducidas de manera ilegal en la Unión Europea, para en su mayoría ser explotadas como prostitutas. Una actividad que tiene un porcentaje muy alto en el informe del Departamento de Estado de EU que especifica que 80% de las personas que cruzan las fronteras son mujeres, y que en el 70% de los casos terminaran siendo explotadas sexualmente.

Un tráfico que según diferentes organismos puede llegar a generar beneficios de más de 35 mil millones de dólares al año. Cifras siempre basadas en diferentes estimaciones ya que al no ser un negocio declarado no existen datos oficiales sino estimativos.

Lo único cierto es que cada poco tiempo saltan en diferentes medios noticias sobre tráfico de seres humanos. Uno de los últimos fue el informe de Save The Children de Italia donde señala que 938 niños y adolescentes fueron atendidos en este país europeo entre 2000 y 2007. Esta cifra es parte de las 54 mil 559 personas que fueron protegidas por diferentes instituciones italianas en el mismo periodo de tiempo. Todas ellas víctimas del tráfico de seres humanos.

Carlotta Bellini, coordinadora del área de protección de esta ONG, señaló en un comunicado que “la explotación hasta la reducción en esclavitud aún existe y abarca a muchos menores de edad”.

El fácil método de reclutar

El primer paso de la cadena del tráfico de personas es el reclutamiento. Antes se cazaba a los esclavos, ahora se les recluta bajo engaños, aprovechándose de la confianza de las víctimas.

En la mayoría de los casos, los reclutadores suelen ser mujeres, empleados de oficinas ficticias que ofrecen estudios o trabajos como modelos, vecinos o conocidos. El móvil suele ser económico para los reclutadores, y para las víctimas una mejora de sus vidas.

Los trabajos más frecuentes para convencer a las posibles “engañadas” son como empleada de hogar, en hostelería, cuidando personas o niños, de modelo o en el espectáculo, matrimonio y hasta en la industria del sexo.

En este último caso, son mujeres que aceptan ejercer la prostitución lejos de su país de origen, pero no convertirse en esclavas sexuales. En estos casos, la mayoría de las veces reciben por parte del traficante un salario muy bajo o simplemente nada para pagar su deuda y sus gastos.

El segundo paso del tráfico de seres humanos es cuando el reclutador entrega esa persona al explotador. Entonces, las víctimas sufren, ya que se les obliga a doblegarse tanto físicamente como psicológicamente. La finalidad es que el explotador gane dinero con el trabajo y esfuerzo de la persona sometida.

Los métodos utilizados son la violencia, las amenazas, las deudas contraídas y el chantaje. Técnicas que tienen como finalidad conseguir que la víctima coopere en prostitución forzada, trabajo en casas, pornografía o actividades delictivas.

Salir de una situación de este tipo es muy complicado, y en la mayoría de los casos cuando la Policía encuentra estos burdeles, las mujeres no quieren declarar contra sus explotadores por miedo a las represalias.

© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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