El tema de las granjas atuneras parecía cerrado hasta que, misteriosamente, un artículo de la llamada Ley de Coiba desapareció y ahora, cuando se corrija ese “error”, renacerá milagrosamente la pesca del pez para cría y engorde.
¿Por qué esta inesperada resurrección? La respuesta es tan simple como aterradora: la industria pesquera internacional ha sometido al atún a tal presión que prácticamente lo ha llevado a la extinción en lugares donde antes era abundante, como en el Mediterráneo, donde ahora escasea hasta en las granjas, muchas de ellas propiedad de empresarios españoles, quienes han venido a Panamá a establecer su modelo de pesca.
Por ello las aguas panameñas son tan atractivas, porque aquí sigue este género siendo profuso. Los empresarios de las granjas suelen ganar millones de dólares, pero seguramente lo que le dejarán al país será un mar arrasado y contaminado y muchas especies en peligro. Antes de permitir la pesca del atún, nuestras autoridades deberían preguntar qué ha pasado con el atún rojo, que prácticamente ha desaparecido, cortesía de la pesca industrial. |