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Panamá, jueves 28 de agosto de 2008
 

VIENE DE LA 1B. BRUNO TORRES, UN JOVEN CON UN COEFICIENTE INTELECTUAL SUPERIOR.

Trayectoria entre piedras

Un incidente lo hizo desviarse de sus sueños por este año, pero asegura el joven que en 2009 los retomará.

LA PRENSA/David Mesa
APOYO FAMILIAR. Bruno, acompañado de su madre, María Magdalena Hernández de Torres y su hermano, Terry Torres. 1080412
Shelmar Vásquez Sween
svasquez@prensa.com

Para Bruno Torres, tener un coeficiente intelectual alto tiene sus altas y sus bajas. En su caso, por ejemplo, tiene docenas de anécdotas que lo sustentan.

Empezando con el tema de que en Panamá no hay escuelas especializadas en captar y explotar este tipo de mentes brillantes.

Lo más cercano a ello, aclara, es la International School of Panama, colegio en donde completó sus estudios primarios y secundarios gracias a una beca concedida por el plantel educativo, la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana y Pro Niñez. Además, contó con la intervención social del programa “La Prensa en las escuelas” que, para ese entonces, promovía este rotativo.

Su madre, María Magdalena Hernández de Torres comenta que Bruno pasó pre-kínder, kínder, primer grado y segundo grado en seis meses. “Los profesores decían que no tenían nada que hacer con él, porque todo lo captaba rápido”.

Lidia Gutiérrez, maestra de kínder del citado colegio, mantiene en su mente un suceso que nunca olvidará. Al ver las capacidades de Bruno, le preguntó: “¿Qué vas a aprender tú aquí, si lo que sabes es lo que yo enseño?”. El pequeño le respondió: “A hablar perfectamente el inglés”. Y así fue, Bruno pasó a primer grado, hablando y escribiendo esa lengua.

En tercer grado, recuerda la madre del adolescente, la psicóloga del colegio impidió que el menor saltara a cuarto grado porque, a pesar de que su intelecto daba para más, su desarrollo social (círculo de amigos) no debía estar muy alejado de su edad.

En este sentido, Bruno comenta que la escuela siempre la vio como una rutina de autoprueba en la que él debía demostrarse que podía con todo lo que le ponían sus profesores, y así, obligarlos a ponerle más retos. “Me ponían más materias que los demás, para mantenerme ocupado”.

Incluso, eligió tomar el bachillerato internacional, que es opcional. Este programa —según expresa— se basa en clases rigurosas de nivel universitario que abarcan las materias: química, física, matemáticas y lenguaje. Mismas que se daban paralelas a las asignaturas propias del año que cursaba.

UNA EXPERIENCIA PROVECHOSA

“Los baches” que Bruno sentía en el ámbito educativo los suplía en su desarrollo social. “La escuela capta alumnos de todo el mundo, por ello tengo una mente internacional. He tenido la oportunidad de conocer diferentes culturas y tradiciones que no hubiese podido sin viajar”.

De hecho, agrega, sus dos mejores amigos son de la India, Anesh Nagrani y de Japón, Kaito Honda.

NO HAY TIEMPO QUE PERDER

Bruno está convencido de que la vida hay que aprovecharla al máximo. Por eso, manifiesta, si no se le ve con un libro en las manos, está frente a un computador. Para él, este instrumento es una verdadera biblioteca mundial, ya que allí ha aprendido cosas impresionantes. Entre ellas, el arte digital donde a través de tutoriales se ha vuelto un experto en varios programas de computación.

También busca, cuando tiene tiempo libre, ganarse unos centavos, ya sea ayudando a sus compañeros a elaborar un proyecto o aplicando a una plaza de trabajo temporal, como en la empresa de Servicios Tecni, S.A. donde era asistente de reparación hidráulica.

PASADAS DE LA VIDA

Seis días después de graduarse de bachillerato, el 6 de junio de este año, fue atacado en su casa por dos jóvenes que querían robarle la computadora. Lo apuñalaron tres veces en la espalda, una detrás de la oreja y bajo la tetilla derecha. Ese día estaba llenando su aplicación para estudiar en Estados Unidos y llegar a ser uno de los elegidos de la Nasa.

Perdió la posibilidad este año, pero está bien de salud y, mientras espera el 2009 para seguir sus objetivos, decidió ingresar a la Universidad Tecnológica de Panamá, a la carrera de administración de aviación. “Solo espero que todo esté bien en mi cabeza. A raíz del robo ingiero medicamentos para evitarlas convulsiones epilépticas”.

© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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