ARTISTAS. EL MERCADO DEBE OBTENER MEJORES REFERENCIAS PARA ADQUIRIR OBRAS.
Querer ser artista y lograrlo
El éxito comercial de un artista plástico no solo reside en su talento, sino en su habilidad de administración.
El artista debe estar consciente de que sus obras son productos que requieren de un buen mercadeo.
| LA PRENSA/Archivo |
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| GALERÍAS. El artista debe confiar en que el galerista va a velar por sus mejores intereses y le va a buscar las mejores oportunidades. El galerista debe orientar al artista en el proceso de reconocimiento de su obra 1080840 |
Esther M. Arjona
earjona@prensa.com
Miriam de Córdoba sintió una gran afinidad con el arte desde muy temprano. Tal fue su inquietud, que no le fue difícil decidirse a seguir una carrera formal en la plástica. Para completar los requisitos de graduación de su carrera, presentó una exposición individual en Arlene Lachman Galería el pasado mes de mayo.
“No solo se cumplieron mis expectativas, sino que fueron superadas; la verdad, me siento muy satisfecha de ese evento”, comenta de Córdoba.
Miky Fábrega lleva casi 10 años exponiendo sus obras no solo en Panamá, sino en el extranjero.
Recuerda que su primera exposición en la galería del Inac [Instituto Nacional de Cultura] fue autofinanciada, pero eso no le haría desfallecer de su interés por convertirse en un artista. “Casi automáticamente la galería Mateo Sariel, en Panamá, me empezó a representar, y luego una galería en Nueva York, llamada Dean Project, me representa afuera desde hace cuatro años”, dice.
Y es que para que un artista tenga éxito comercial, es fundamental establecer una buena relación con un galerista.
“Debes tener buen ojo para darte cuenta si un artista tiene material con las características que hacen que sea una buena obra: que tenga una buena técnica, que sea original o muy particular en su estilo, y que tenga dedicación y disciplina”, explica la galerista Arlene Lachman.
Cuando se ha establecido esta alianza, el éxito radicará, según Lachman, en la mutua confianza que haya entre galerista y artista. El artista debe confiar en que el galerista va a velar por sus mejores intereses y le va a buscar las mejores oportunidades; el galerista debe orientar al artista en el proceso de reconocimiento de su obra y, sobre todo, confiar en que el artista está haciendo su trabajo. “Para esto, debe darle rienda suelta a su creatividad sin cortapisas, estimulándolo a que siga perfeccionando su técnica a través de cursos y la experiencia de ver lo que está pasando en el arte”, dice Lachman.
Y esto es algo fundamental para Fábrega. “Nunca me dejaría guiar por alguien que te diga haz esto, porque es lo que está vendiendo. El que hace eso no debe ser considerado artista”, asegura.
Y el hecho de no dedicarse exclusivamente a su arte, le ayuda en ese aspecto, además de alimentarle intelectualmente para seguir elaborando ideas, aunque no descarta en un futuro dedicarse solo a pintar.
De Córdoba, en cambio, se dedica exclusivamente a la pintura, lo que le permite estar en búsqueda de nuevos temas.
“No busco complacer a nadie en especial, busco expresarme mediante las formas y el color, y seguir buscando mi camino...”, indica.
Para Fábrega, “el éxito, radica en tener un pie en la parte conceptual y otro en el pulso del mercado y “empaquetar” ese arte en forma de que el interesado lo pueda digerir fácilmente. Agrega el pintor, que “uno necesita tener una estrategia, trazarse metas, tienes que venderte, pues tu arte es un producto y tú eres una marca que tienes que lograr posicionarte en un mercado”.
“Todos queremos vivir del arte, hacer que esto que amamos sea un trabajo digno, y para hacerlo tienes que estar muy pendiente del entorno y también saber administrar”.
El arte, una mezcla de talento, táctica y proyección
“Conozco a muchos que han sido forzados a dejar de ser artistas y asumir trabajos que no les gustan, porque no se pueden mantener”, dice Miky Fábrega. Por tanto, se requiere de planeamiento, estrategia y proyección, pues “puede que el artista sea un genio, pero si no puede sentarse a tener una conversación o no puede llevar su persona a otro nivel, le va a costar mucho”, asegura.
“El talento es la mitad de la mezcla, a veces menos de la mitad; algunos han llegado muy lejos porque su talento radica en las relaciones públicas”, indica. Sin embargo, no todo depende de artista y galerista. Arlene Lachman considera que el mercado también tiene su responsabilidad.
“No todo el arte se puede vender fácilmente, esto depende mucho de la madurez y de la experiencia del mercado”.
Según la galerista, países tan jóvenes como Panamá tienen poca madurez en cuanto al criterio para exhibir obras. “Se venden porque son bonitas o porque combinan con cierta decoración”, dice. No obstante, estos elementos no hacen de una pieza, una obra de arte.
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