Mientras más lejanas quedan las promesas de transparencia que se hicieron en la pasada campaña, más audaz se ha convertido el engañoso actuar informativo de la actual administración. Una y otra vez, altos funcionarios del Gobierno, que tienen sobre su cargo la obligación de informar de sus actuaciones y de los hechos ocurridos bajo su tutela, ignoran los llamados de los periodistas.
Rendición de cuentas: ¿eso qué es? Por supuesto, los cortejan burdamente cuando quieren su foto junto a Saladino, o cuando inauguran un puente o regalan fondos públicos. Pero cuando se trata de temas delicados, de buscar la verdad de los hechos detrás de las versiones “oficiales” y de la acartonada propaganda, se esconden y caen en absoluto mutismo.
El Gobierno, que no está dispuesto a someterse al escrutinio de la prensa nacional, esquiva a los periodistas para entonces pautar, con fondos públicos y en los mismos medios, “sus” hechos en buen diseño e impecable publicidad. Los últimos gobiernos lo habían ensayado ya, pero ninguno había derrochado tanta maestría –ni tantos millones– como Torrijos. |