BUSCADOR
  Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Suscripciones | Portadas PDF | Titulares por e-mail | Contáctenos
Panamá, miércoles 27 de agosto de 2008
 

VIENE DE LA 1B. VERSIONES DE UNA PREPARACIÓN.

Sabor de los pimentones

Hacer una conserva de pimentones asados, aceite de oliva, ajo y anchoas, te ayuda a la hora de recibir a las amistades.

Varias de mis sorpresas con los pimentones las tuve en México, donde hay gran variedad.

Index Open
1080188
Ana Alfaro
Especial para La Prensa

vivir+@prensa.com

En Panamá, mientras yo crecía, solamente había pimentones verdes, de esos odiosos que me hacían eructar.

La única manera en que la cocinera de turno me hiciera comérmelos dando solo media pataleta, era si usaba la receta de mi abuelita, que los rellenaba de carne con arroz y luego los rehogaba en una rica salsa de tomates.

Luego conocí el pimentón en tempura, pero si divisaba un plátano, camote o langostino en la bandeja de fritos mixtos al estilo del Sol saliente, no dudaba en dejarle el pimentón a otro. Sorry, a la hora del hambre, el altruismo se tira por la ventana.

Varias de mis sorpresas con los pimentones llegaron vía México. Primero, cuando me tocaba ir a Tijuana de viaje (sí qué glamoroso es viajar por negocios; una vez me tocó cruzar la frontera entre Tijuana y San Diego a pie, bajo la lluvia, arrastrando mi maleta (uno de los primeros modelos de Samsonite con rueditas, Dios los bendiga). Pero mi recompensa llegó en forma de un menú chino de un restaurante de Tijuana, donde tenían unos pimentones (poblanos) rellenos de no sé qué mejunje (creo que cerdo y camarones) y rebozados. Wao.

Cuando llegué a PTY, por supuesto, decidí hacer mi propia versión, excepto que lo hice con esos pimentoncillos pequeñitos, casi insignificantes, de piel súper delgada y que venden por cartuchos en el súper.

Con una manga pastelera, los rellené con una mezcla de camarones, jerez, sal, pimienta, cilantro y cebollina y no recuerdo qué más, que convertí en pasta en el procesador de alimentos.

Luego los rebocé y freí, y los serví con salsa china con jugo de limón.

No tengo que decir que fue un éxito y mucho mejor que los ubicuos jalapeño poppers.

Otra cosa que disfruto muchísimo, pero muchísimo, es el pimentón no verde. O sea: rojo, amarillo o naranja, tienen un dulzor y se prestan para muchas otras cosas.

La primera: los metes a un horno altísimo, o con trinche sobre hornilla, los calientas hasta que la piel se ponga negra y ronchuda.

Los guardas en un cartucho para que el vapor los separe, y luego los enjuagas y le quitas las costritas sucias. Mientras están aún tibios, los desemillas y les echas aceite de oliva y mucho ajo picadito.

Los puedes guardar varias semanas en un frasco esterilizado. Estos mismos los mezclas con un poquito de tabasco, ron oscuro, bastante queso crema y un poco de cheddar fino, y tienes un dip de muerte. Y en sándwich, con filete frío (si te sobró de la noche anterior) es imbatible.

© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Advertencia: Todo el contenido de www.prensa.com pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material publicado no se puede reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com y Servicio al Cliente.
En caso de necesitar mayor información accese a nuestra biblioteca digital o llámenos al 222-1222.
Corporación La Prensa: (507)222-1222
Apartado 0819-05620 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá