toque especial en la comida. RAÍCES AMERICANAS.
¿Pimentón, chile o ají?
Los descendientes del pimentón americano han adoptado diversas propiedades al cultivarse en Europa y Asia.
Ana Alfaro
Especial para La Prensa
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sí como muchos sueñan con viajar al espacio o ir al futuro (o por lo menos visualizar lo que les repara el hado) yo, no. Not really. Más bien, me encantaría poder viajar al pasado, para asegurarme de veras, veras, de que el diluvio universal coincidió con la derretida de la última edad de hielo y cosas semejantes.
Pero entre mis caprichos más frívolos en esto de ser crononauta, hay uno que me fascinaría presenciar: el día en que Cristóbal Colón and company se metieron el primer ají chombo, o chile habanero, en el gaznate. ¡Vaya sorpresa la de los tíos!
Llámalo chile, llámalo ají o pimiento, nombre desafortunado que eligió Colón porque al ir en busca de las bayitas pertenecientes a la familia de las Piperáceas, genus piper, se encontró estos otros frutos del género cápsicum, y por su fiero ataque en boca, y a falta de más aceptable terminología, comenzó un zaperoco del que aún no nos zafamos.
¿Cómo se llaman de veras? Para los europeos y algunos de sus descendientes, entre ellos nos, pimentón.
En Perú es un ají, y en México, un chile. Y dentro de ellos hay una variedad enorme que adquiere sus propias características a medida que interactúa con su terruño.
Y es así que los descendientes de estos bellos frutos, netamente americanos, han ido adquiriendo sus personalidades y propiedades muy específicas. Por supuesto que en páprika o pimentón seco y molido, nadie se gana a Hungría, mientras en Asia hay tal diversidad, cada una asociada con una cocina regional, que no sería posible comenzar a enumerar.
Un simple coulis (léase puré) de pimentón (puede hacerlo hasta con los enlatados) es fantástico acompañamiento para unos espárragos o guabinas al vapor, especialmente si estás en régimen, y una sopa de pimentón, ya sea fría (solo piensa en un rico gazpacho) también es un hit, especialmente si pones, de lado, crema agria. Jam, jam.
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